Quantcast

Egipto y Portugal se relajan y Draghi favorece el subidón

Wall Street cerraba por festivo, pero no le echamos de menos. En el resto del mundo sucedían muchísimas cosas y los inversores estuvieron bastante entretenidos. En primer lugar, a los mercados pareció sentarles bien el golpe de Estado que se produjo tras el cierre de los mercados europeos el miércoles. Quizás por la reducida tensión política que ahí se respira, pese a las detenciones que ya están sufriendo los miembros del antiguo Gobierno. De hecho, el principal índice egipcio subía más de un 7% cuando se suspendió su negociación a mediodía, porque superó el máximo de ganancias en una hora (5%). En el mercado de materias primas, además, se vio un cierto relajo. El barril de Brent, de referencia en Europa, bajó un 0,40%, pero se mantenía por encima de los 105 dólares. El de West Texas caía alrededor de un 0,20%, hasta los 101 dólares.

También se relajó la crisis portuguesa. De hecho, el PSI-20 de Lisboa cerraba con una revalorización del 3,73%. Ayudó que el supervisor bursátil portugués vetara las posiciones cortas sobre el Banco Internacional de Funchal (Banif), Banco Comercial Portugués, Banco Espirito Santo y Sonae Industria, justo los valores que mayores pérdidas habían acumulado la sesión anterior. Así, las subidas de algunos de estos valores rondaron el 10%. Además, y quizás más importante, el principal partido del Gobierno luso, democristiano, está dispuesto a mantenerse en el poder y, para ello, quiere negociar con el partido que garantiza la mayoría absoluta en el Gobierno, el CDS. Y éste también está dispuesto a hacerlo: su presidente y dimisionario ministro, Paulo Portas, se reunirá en breve con el primer ministro, Pedro Passos Coelho, para encontrar una solución. Mientras tanto, la oposición pide elecciones.

De todas maneras, la crisis portuguesa tuvo sus consecuencias en la deuda española, en concreto, en la subasta que tuvo lugar por la mañana. El Tesoro colocó 4.003,09 millones de euros en bonos a tres y cinco años, cubriendo el importe máximo previsto. De ellos, 1.023 salieron a tres años, con una rentabilidad del 2,897%, por encima del 2,732% de la anterior emisión a este mismo plazo y el coste más elevado desde abril. Los 2.980 millones de euros restantes se colocaron a cinco años al 3,859%, también un 6% más cara que la de junio y al coste más elevado desde el mes de febrero.

Decisivo Draghi

La prima de riesgo no sufrió. Al contrario, se relajó. Aunque lo que verdaderamente lo hizo posible fue la gran cita de la jornada, la que los mercados tenían con el Banco Central Europeo y, sobre todo, con su presidente, Mario Draghi. La autoridad monetaria decidió mantener los tipos de interés en el 0,5%, pero, en la rueda de prensa Draghi anticipó una próxima bajada del precio del dinero. Ello hizo posible que la prima de riesgo de España cayera otra vez por debajo de los 300 puntos básicos desde los 311 en que terminó la sesión anterior. La prima de riesgo de Italia bajó desde los 285 hasta los 274 puntos. Y la de Portugal, desde los 578 hasta los 562.

La rentabilidad del bono español a diez años bajó desde el 4,77% hasta el 4,64%. La del bono italiano, desde el 4,508% hasta el 4,38%. La del bono portugués, desde el 7,45% hasta el 7,27%.

La rentabilidad del bono alemán bajó levemente, hasta el 1,65%, aunque por la mañana había caído por debajo del 1,60%. La que no bajó fue la prima de riesgo de Grecia, que se mantuvo por encima de los 1.000 puntos. Soledad Pellón, de IG, comenta que Draghi ha sabido satisfacer el anhelo de los mercados y tranquilizar los ánimos al dejar la puerta abierta a nuevas bajadas de tipos, insinuar que la tasa de depósito puede pasar a ser negativa en el corto plazo y recordar que el programa OMT está listo para actuar cuando se necesite.

En el mercado de divisas, el euro cayó contra el dólar, hasta 1,2922 unidades, recogiendo la posible bajada de tipos en Europa. Tras el PSI-20 de Lisboa se colocó el Ftse Mib de Milán, que subió un 3,44%. El Ftse 100 británico y el Ibex-35 cerraron con ganancias de poco más de un 3%. El selectivo español dio un último cambio en los 8.002 puntos. Por poco, pero el índice logró rebasar la barrera de los 8.000 puntos, nivel que no veía desde el 19 de junio. A continuación, el Cac 40 francés, que se apuntó un 2,90%, y el Dax alemán, que ganó un 2,11%.

Lo que está muy claro es que Draghi fue fundamental para que el selectivo español rebasara los 8.000 puntos. Se ve claramente en el gráfico intradiario. Si hasta las dos y media de la tarde el Ibex-35 estuvo rondando los 7.800 puntos, a partir de las dos y media dio el salto hasta los 8.000. Y al Ftse 100 británico también le vino bien el discurso lanzado por el nuevo gobernador del Banco de Inglaterra, Mark Carney, que se estrenó ayer manteniendo inalterada su política monetaria. En el selectivo español, únicamente un valor, ACS, terminó la sesión con descensos: retrocedió un 0,41%.

FCC encabeza las subidas

En el otro lado de la tabla, FCC encabezó los ascensos, con una revalorización del 13,91%. A continuación, Bankinter, que subió casi un 6%, mientras que el Popular y ArcelorMittal avanzaron más de un 5%. Les siguieron un buen número de ?blue chips?: Santander subió poco más de un 4%, mientras que BBVA avanzó un 3,87%, Repsol, un 3,79%, y Telefónica, un 3,62%. El avance de Inditex rozó los tres puntos porcentuales. Iberdrola, por su parte, ganó un 2,73%.

Buen comportamiento, entonces, para los grandes valores españoles. Pero en el Eurostoxx 50, hubo otros más rentables. Por ejemplo, la banca italiana y la francesa, cuya rentabilidad superó ampliamente el 4% y llegó a rebasar el 5% en algunos casos.

En el Mercado Continuo, Sniace lideró los ascensos, con una revalorización del 21,14%. Fue el único valor que subió más que FCC. En rojo, muy pocas compañías. La que más cayó fue Lingotes, que se dejó un 3,03%. Le siguió Elecnor, con un descenso del 2,85%, mientras que Vértice perdió un 2%.

Hoy, la atención del mercado volverá a Estados Unidos: allí, como todos los primeros viernes de mes, conoceremos el informe oficial de empleo. Se espera que muestre que la primera economía del mundo haya empleado a 165.000 nuevos trabajadores en junio y que la tasa de paro haya caído desde el 7,5% desde el 7,6%.