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Rousseff envía la propuesta de reforma política al Congreso

BRASILIA (Reuters) – La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, envió al Congreso una propuesta de reformas para que los políticos brasileños sean más representativos, en un intento por recuperar la popularidad que perdió debido a las violentas protestas que han asolado el país en los últimos días.

Rousseff pidió al Congreso que lleve adelante un plebiscito para ver cuáles son los cambios que quieren los brasileños en el sistema político.

Los índices de aprobación de Rousseff cayeron 27 puntos porcentuales en las últimas tres semanas, una muestra de que la reciente ola de protestas fue una importante amenaza a su intento de reelección el próximo año, de acuerdo con una encuesta dada a conocer el sábado por Datafolha.

Más de un millón de personas salieron a las calles en el punto máximo de las protestas el mes pasado para expresar su frustración con los pésimos sistemas de salud, educación y transportes públicos del país, el alto coste de la vida y la indignación por los 14.000 millones de dólares que Brasil va a gastar para organizar el Mundial de fútbol de 2014.

Las protestas que paralizaron el país enviaron un claro mensaje a la clase política de que los brasileños quieren un Gobierno más efectivo y transparente, así como el fin de la corrupción.

Pese a que las manifestaciones apuntaban a todos los partidos políticos, la popularidad de Rousseff se vio muy golpeada, por lo que la líder insistió en llevar adelante una consulta popular.

Rousseff dijo el lunes que las protestas muestran que los brasileños quieren por verse más representados y destacó que el pueblo quiere participar.

Un 81 por ciento de los ciudadanos respaldó las protestas callejeras que demandaban cambios, de acuerdo con el sondeo de Datafolha, que destacó que el 68 por ciento de los consultados se mostró de acuerdo con la idea de un plebiscito.

Pero los opositores a Rousseff ven el plebiscito como una maniobra para distraer al país de temas como la falta de inversión en caminos, aeropuertos, escuelas y hospitales, así como una manera de recuperar apoyo antes de las elecciones del 2014.

El plebiscito también es un riesgo para Rousseff. El principal aliado del Partido de los Trabajadores, el PMDB, se resiste a la idea y preferiría que la reforma sea planeada en el Congreso, donde tiene el control.

«Esto podría ser un fiasco», dijo Andre Cesar, analista político en la consultora con sede en Brasilia Prospectiva Consultoria.

«Hay un riesgo de que no se produzca la votación. O peor, podría abrir una caja de Pandora y el Congreso podría decidir llevar adelante un debate para poner fin a la reelección presidencial», agregó.

Rousseff mantiene su índice de aprobación por encima de los 50 puntos porcentuales y sigue siendo la favorita para las elecciones de octubre de 2014, aunque ahora la carrera parece más competitiva.

Algunos analistas políticos creen que el plebiscito no es la manera de recuperar el terreno perdido. Desde su punto de vista, Rousseff debería centrarse en luchar contra la inflación y recuperar el crecimiento en la economía del país, que ha estado estancado en los últimos dos años.