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Un policía dice que Bretón estaba «jovial» en la inspección de la hoguera

El policía que se convirtió en la sombra de José Bretón entre los días que pasaron desde la desaparición de sus hijos hasta que le detuvieron se mostró tajante. «Nunca olvidaré esos días». Durante tres horas, el agente relató en el juicio cómo se encontró a una persona distante, fría, a la que no le preocupaba lo más mínimo lo ocurrido con sus hijos. Solo un par de veces lo vio a punto de derrumbarse, y fue cuando le confesó, cabizbajo y parado junto a la hoguera de la finca Las Quemadillas, que sus hijos estaban «cerca». Acto seguido le pidió que le detuvieran.

Tras dos semanas de declaraciones, el juicio contra Bretón en la Audiencia de Córdoba entró en su recta final con los peritos y los informes técnicos, entre ellos los expertos que identificaron los restos óseos hallados en la hoguera de la finca familiar. Sin embargo, fue el turno del policía 'sombra', con una década de experiencia a sus espaldas y que no pudo ocultar su extrañeza, como el resto de los testigos, por la conducta del acusado tras la desaparición de los pequeños Ruth y José. «Su conversación era esquiva y con pocas explicaciones», apuntó, «el tema de los niños no le interesaba, no quería hablar».

Para sorpresa del agente, no le importó contar sus visitas a prostíbulos; describir con gruesos insultos a la familia materna o asegurarle que «en la calle soy un mierda, pero en mi casa mando yo». Tampoco le importaba gastar bromas delante de los agentes que hasta el 17 de octubre registraron su casa de arriba abajo en busca de sus hijos, o animarles a sacar una radio «siempre que no sea yo el primero en arrancarse a bailar».

Según el testimonio de este agente, la máscara de Bretón solo estuvo a punto de resquebrajarse en un par de ocasiones, como cuando descubrieron la receta de los tranquilizantes en casa de sus padres y al acusado se le endureció el gesto. Ese día, la madre de Bretón ya aventuraría su temor a que le hubiese hecho algo malo a los niños, según le oyó.

El otro momento en que pareció venirse abajo, según indicó ayer, fue cuando una semana después de la desaparición, el agente 'sombra' le llevó al lado de la hoguera y le preguntó si le traía recuerdos. Bretón bajó la cabeza, y tras ser inquirido acerca de si los niños estaban allí, aseguró «cerca, detenedme ya». El acusado fue detenido poco después y, según el agente, «pareció aliviado» en ese momento. Más tarde, ya en prisión, aseguraría a este policía que si le ponían en libertad traería a los niños «vivos o muertos».

El resto de agentes que testificaron ayer garantizaron, ante la insistencia de la defensa, que la hoguera no fue removida y que la custodia de los restos óseos fue la adecuada, además de que se siguió escrupulosamente el protocolo de actuación «sin posibilidad alguna de manipulación». Otro de los agentes subrayó que pese a que la perito forense trabajó sin presiones y dictaminó inicialmente que los restos hallados en la hoguera eran de animales, el antropólogo Francisco Exteberría reconoció inmediatamente que eran de origen humano.