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NO PUBLICAR Gales, verde de corazón

La dureza de la práctica del rugby contrasta con la imagen bucólica de los campos de hierba donde se juega y que salpican Cardiff. No en vano, esta ciudad galesa huele a césped mojado y recién cortado. La imagen asalta a cada paso: sobre un banco se amontonan bolsas de deporte, sudaderas, pantalones y zapatillas de manera desordenada; en el campo, 30 jugadores luchan por conservar o recuperar el cuero ovalado, sin perder un ápice de caballerosidad a pesar el barro y el sudor; muy cerca, otros jóvenes tratan de emular la habilidad y la rapidez con la que juegan al fútbol dos ilustres nacidos en la ciudad, Ryan Giggs y Gareth Bale.

Mientras tanto, los orgullosos aficionados disfrutan del espectáculo en un escenario donde hay espacio para los dos balones: el de rubgy y el de fútbol. Ambos conviven y, a la vez, reinan en esta ciudad. Eso sí, nadie duda de que la filosofía de vida en Gales está presidida por el dolor y la gloria, dos conceptos ligados al primero: el rey rubgy.

En la actualidad, la virilidad de estos dos deportes de contacto contrasta con la nueva imagen que presenta la capital galesa. Gracias al carbón que se extrajo en las minas que había junto a la bahía de Tigre, el tercer Marqués de Bute se financió el extravagante Castillo de Cardiff en pleno centro de la ciudad y el coqueto Castell Coch. De esta manera, se pasó del hollín a las transparencias que hoy personifican diseños de cristal como el Wales Milennium Center, un polifacético edificio donde se producen espectáculos de danza, teatro y conciertos. Ambos están ubicados en la remodelada y agradable bahía de Cardiff. Un lugar para pasear a orillas del mar y disfrutar con la familia en los cafés, en los restaurantes y en sus centros de ocio.

Impresionismo

El pulmón de la ciudad es el Parque Bute. Entre las hojas caídas de los árboles y a orillas del río Taff discurre la rutina local a golpe de pedal. En su interior, además de pasear, montar en bicicleta y jugar al rugby, se pueden practicar otros deportes en las instalaciones habilitadas.

Siguiendo una pista para peatones y ciclistas se llega a la catedral de Llandaff. Muy cerca de Bute Park se encuentre el Museo Nacional donde se hospedan obras de pintores de la talla de Cezanne, Renoir, Rodin, Monet, Picasso y Van Gogh.

Estos lienzos se pueden interpretar como un tributo a las estampas impresionistas y pos impresionistas que tuvieron lugar en Cardiff, pero que desafortunadamente no pudieron retratar. Es la mayor colección de pinturas de este estilo fuera de Francia. El jaleo se concentra en el casco antiguo, en las calles peatonales (St Mary, The Hayes, High, Queen, entre otras) que se suceden entre las galerías comerciales techadas, denominadas Victorian Arcades. Son seis; Wyndham, Royal, Morgan, High, Queens y Dominions.

Aquí se dan cita los bares, restaurantes y las tiendas; rincones de culto para turistas, viajeros, forasteros y locales. Entre tanto consumismo se cuelan las iglesias de Saint David y Saint John.