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Bachelet arrasa en las primarias

La exmandataria socialista Michelle Bachelet ha obtenido la nominación presidencial opositora a las elecciones generales de noviembre en Chile, al vencer por un abrumador 73,05% de los votos, mientras que en el oficialismo se ha impuesto el ultraconservador Pablo Longueira, en unas inéditas elecciones primarias.

Longueira, exministro de Economía del Gobierno de Sebastián Piñera y un reconocido pinochetista, ha vencido sorprendentemente al más moderado Andrés Allamand, por un 51,37% de los votos frente a un 48,62%, contabilizado el 99,9% de las mesas (13.530 de un universo de 13.541), de acuerdo con datos oficiales del Servicio Electoral chileno.

Por detrás de Bachelet, el independiente Andrés Velasco, exministro de Hacienda en su gobierno, ha logrado 13% de los votos y, contra todo pronóstico, ha arrebatado el segundo lugar al demócrata cristiano Claudio Orrego, que ha alcanzado el 8,87%. En cuarto lugar se ha situado el senador del Partido Radical Juan Antonio Gómez, con un 5,06%.

El alto porcentaje de apoyo que ha recibido la exmandataria (2006-2010), junto con una participación general que casi ha triplicado la esperada, le auguran a Bachelet una victoria en las elecciones de noviembre, pero no está claro que alcance la presidencia en primera vuelta.

Sin confianzas

«Hemos cerrado una primera etapa de la compaña, ahora comienza de inmediato la segunda, porque la carrera presidencial no es una carrera ganada. El peor error, por más felices que estemos hoy día, es bajar la guardia. Tenemos que ganar ojalá en primera vuelta», ha dicho Bachelet, en su discurso de victoria.

En noviembre se espera que se presenten otros candidatos que optaron por no participar en estas primarias voluntarias, el más importante de ellos Marco Enríquez-Ominami, cineasta e hijo del abatido guerrillero y fundador del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), Miguel Enríquez, quien en las elecciones pasadas sacó casi un 20% de los votos.

Muchos electores «no quieren votar por Bachelet y podrían irse con algún independiente como Marco Enríquez-Ominami, entonces el triunfo en primera vuelta no está asegurado», ha señalado el analista político Guillermo Holzmann. «Bachelet tiene la primera posibilidad de triunfo en noviembre, pero eso no le garantiza un triunfo que le permita ganar en primera vuelta. Ahora parte realmente la campaña y todos los candidatos que podrían competir le podrían quitar votos», coincide el cientista político Ricardo Israel.

Es una incógnita saber qué pasará con los electores de Velasco, que se ha posicionado como candidato con un discurso liberal y sus críticas a las «malas» prácticas de la política tradicional. «Le quiero decir (a Bachelet) que ella también cuenta con mi voto y trabajaré para que obtenga una buena victoria en el mes de noviembre», ha afirmado Velasco, absteniéndose no obstante de llamar directamente a sus electores a votar por ella.

El segundo lugar de Velasco le asesta, además, un duro golpe a la Democracia Cristiana, uno de los mayores partidos políticos de Chile, que buscaba ganar influencia para moderar el programa de Bachelet, quien para estas elecciones es apoyada también por el Partido Comunista, en el pacto Nueva Mayoría. «Quien le ganó a la Democracia Cristiana es un independiente, que no tiene partido, y ganó con ideas, no ganó con prácticas políticas tradicionales», ha opinado Holzmann.

Promesas

Durante la campaña, Bachelet ha prometido educación universitaria gratuita en seis años (para hacer frente a las multitudinarias manifestaciones estudiantiles) y una nueva Constitución que derribe la que se mantiene como herencia de la dictadura de Pinochet. También, Bachelet se ha comprometido a realizar una profunda reforma tributaria y ha cambiado su opinión sobre el matrimonio igualitario, que antes no apoyaba. «Son reforma imprescindibles y ambiciosas, pero también responsables y que nos van a poder permitir devolver la confianza de la ciudadanía», ha dicho Bachelet este domingo.

Dentro del oficialismo, mientras tanto, el triunfo de Longueira también ha sido sorprendente. Los analistas habían anticipado un estrecho triunfo de Allamand, debido a que llevaba más tiempo en campaña. Exministro de Economía de Piñera, Longueira emergió como candidato hace dos meses, cuando renunció a la nominación el también exministro Laurence Golborne, cuestionado por su gestión como gerente de una empresa minorista condenada por la justicia por abusar de los consumidores. Minutos después de la renuncia de Golborne, Longueira fue proclamado por la Unión Demócrata Independiente (UDI), el partido ultraconservador que acumula más votos en Chile. «Si en dos meses ganamos las primarias, en cinco meses ganaremos la presidencial», ha dicho Longueira.

Ingeniero Civil, de 54 años y con siete hijos, Longueira tiene una extensa carrera política y es un reconocido partidario de la dictadura de Augusto Pinochet. Recientemente la hija mayor del exdictador, Lucía Pinochet, afirmó que él era el «regalón» (consentido) de su padre.

Inesperada también ha sido la alta votación total que se ha registrado. Al ser estas las primeras elecciones primarias reglamentadas en Chile, no existía ningún antecedente. El único dato era el 60% de abstención en las municipales de octubre del año pasado.

Pero en total han votado más de tres millones de personas, muy por encima de los 1,3 millones (equivalente al 10% del padrón) que se preveía. De ellos, sólo 800.000 se han decantado por el oficialismo.

Las primarias fueron promovidas por el Gobierno de Piñera como una forma de democratizar el sistema político chileno. A ellas se someten los partidos políticos voluntariamente pero se comprometen a aceptan sus resultados vinculantes. Los candidatos perdedores no pueden postularse al mismo cargo en la elección posterior.