Quantcast

Lugo conserva la confianza de la mayoría en los primeros 100 días de gestión

Por Ricardo Grance

Asunción, 23 nov (EFE).- El presidente de Paraguay, Fernando Lugo, cumplió hoy sus primeros cien días de gobierno sin grandes avances en sus promesas de cambio, aunque los paraguayos, que califican de "regular" su gestión, mantienen la esperanza en su administración.

Lugo, que fue obispo durante una década, asumió la Presidencia el 15 de agosto tras una victoria histórica al frente de la Alianza Patriótica para el Cambio (APC) en las elecciones de abril y terminar así con seis décadas de poder hegemónico del Partido Colorado.

Según dijo a Efe el analista Alfredo Boccia, los primeros cien días de Lugo indican que sus "metas no están claras todavía porque hay mucha improvisación" en su administración.

Además, la "lentitud" en la aplicación de políticas de renovación "choca con las espectativas de cambio que se había generado en la población" con la llegada al poder de quien había sido obispo católico en una de las diócesis más pobres, San Pedro (centro).

Lugo renunció a su condición clerical en 2005 para dedicarse a la política y la Santa Sede le confirmó la recuperación del estado laical poco antes de que asumiera el cargo.

A juicio de Boccia, "da la impresión de que Lugo tiene como prioridad la estabilidad y la gobernabilidad en estos primeros meses".

Por su parte, el ex senador y también analista Gonzalo Quintana, opinó que "el presidente tiene un proyecto de cambio que no está en condiciones de imponer o compartir con la sociedad, porque considera que no está receptiva o madura para eso".

Según dos encuestas publicadas hoy, la mayoría de los paraguayos califica de "regular" los cien primeros días de gobierno.

El diario La Nación destaca que el 47,9 por ciento de los encuestados por la empresa "Ati Snead Consultores" del 10 al 19 de noviembre calificó de "regular" la gestión de Lugo, el 37,1% la consideró "buena" y el 7,7% como "muy buena".

"Última Hora" publicó un sondeo de la consultora GEO en el que el 46,2% consideró también como "regular" la gestión del Gobierno en esta etapa, el 32% "buena", el 12,5% "mala"; y el 6,3%, "muy buena".

Otro sondeo para "Abc Color" de "First Análisis y Estudios", del 18 al 22 de noviembre, indica que el 60,1 por ciento de la población "aprueba" las políticas emprendidas por el mandatario; el 31,4% las "desaprueba" y el 8,5 por ciento no se pronuncia.

Referente de la Teología de la Liberación cuando ejercía de obispo, Lugo ha elogiado los gobiernos de Hugo Chávez en Venezuela, así como de Rafael Correa en Ecuador y de Evo Morales en Bolivia.

Ante el conflicto generado en el campo a causa de las amenazas de ocupaciones por grupos campesinos "sin tierra" y la demanda de mayor seguridad de los productores agrícolas, principalmente de soja, Lugo decidió crear la Coordinadora Ejecutiva para la Reforma Agraria para responder a tales reclamaciones.

En cuanto a la lucha contra la corrupción, una de las promesas de la campaña, se han promovido ya denuncias contra funcionarios de la Administración Nacional de Navegación y Puertos, así como contra autoridades paraguayas en la hidroeléctrica paraguayo-brasileña de Itaipú durante el anterior Gobierno.

En otra medida sin precedentes, el mandatario también dispuso desde el 1 de octubre pasado la gratuidad de cirugías de todo tipo, cuidados intensivos y otras asistencias de complejidad en todos los servicios hospitalarios públicos, también una de sus promesas de electorales.

Acometió además con firmeza la renovación de la cúpula castrense, presidida desde el día 19 pasado por el general Cíbar Benítez, quien sustituyó a Bernardino Soto Estigarribia, como comandante de las Fuerzas Militares.

Ese cambio supuso la segunda remodelación de la cúpula militar desde que Lugo asumió el poder, junto con el vicepresidente Federico Franco, del Partido Libertar Radical Auténtico, agrupación de centroderecha y principal soporte del mandatario en el Parlamento.

Con respecto a la reclamación paraguaya de sacar mayor provecho nacional de Itaipú, Lugo y su par brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, decidieron en septiembre pasado la creación de una comisión binacional para atender tales reivindicaciones de Paraguay.

El Gobierno exige, entre otras cosas, disponer libremente de la parte que le corresponde de la energía que genera la hidroeléctrica, así como la modificación del Tratado de construcción de la represa, firmado en 1973, punto este último al que se oponen las autoridades brasileñas. EFE

rg/vv

(con fotografías)