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El Primer ministro de Kenia apunta que la UA debería enviar tropas a Zimbabue

Nairobi, 23 nov (EFE).- El primer ministro de Kenia, Raila Odinga, apuntó hoy que la Unión Africana (UA) debería considerar enviar tropas de paz a Zimbabue, ya que en su opinión no existe un Gobierno legítimo en ese país, que preside Robert Mugabe.

En una rueda de prensa en Nairobi, Odinga reiteró que, en su opinión, "no hay gobierno legítimo en Zimbabwe, por lo que la Unión Africana debería considerar el envío de tropas al país".

Odinga ha criticado repetidamente a Mugabe, al no reconocer como legítimas las elecciones de junio pasado, en las que fue reelegido como jefe del Estado después de la retirada de la candidatura del líder opositor Morgan Tsvangirai, que acusó al partido del Gobierno de atacar y asesinar a sus seguidores.

"Mugabe fue un luchador por la libertad de su país, pero eso no le da derecho a apoderarse de Zimbabue", ha repetido Odinga, al recordar cómo llegó al poder en 1980, tras ser encarcelado por el Gobierno blanco de Ian Smith y después de la independencia del Reino Unido.

En Johannesburgo, el ex secretario general de la ONU Kofi Annan, el ex presidente de EEUU Jimmy Carter y la activista de derechos humanos Graca Machel, a los que ayer el régimen de Mugabe impidió viajar a Zimbabue en visita humanitaria, han mantenido hoy reuniones con líderes regionales para tratar el asunto.

Los tres se han entrevistado con el presidente de Botsuana, Ian Khama, el más firme crítico de Mugabe en el seno de la Comunidad para el Desarrollo del África Meridional (SADC).

Annan, Carter y Machel tienen previsto entrevistarse mañana con el presidente sudafricano, Kgalema Motlanthe, cuyo Gobierno ha decidido esta semana, por primera vez, retener fondos de ayuda a la agricultura de Zimbabue por valor de 30 millones de dólares, y no entregarlos hasta que haya un Gobierno de unidad en el país.

Diversos países han exigido la repetición de las elecciones presidenciales en Zimbabue, que ganó en marzo Tsvangirai, pero sin el 50 por ciento de votos necesarios para ser declarado jefe del Estado en la primera vuelta.

En la segunda, tras numerosos ataques y asesinatos de sus seguidores por parte de la Policía y milicias del partido de Mugabe, Tsvangirai se retiró días antes de las votaciones, lo que llevó a la comunidad internacional a no reconocer su legitimidad.

Mientras unos países, como Estados Unidos y los de la Unión Europea, han impuesto sanciones contra el régimen de Mugabe y han exigido la repetición de los comicios, otros, entre ellos los de la SADC, promovieron un acuerdo para la formación de un Gobierno de unidad nacional.

El 15 de septiembre, Mugabe y Tsvangirai llegaron a un pacto para la formación de un Ejecutivo, con el primero como presidente y jefe de las Fuerzas Armadas y el segundo como primer ministro y con el control de las carteras de Interior y Finanzas.

Posteriormente, el partido de Mugabe, la Unión Nacional Africana de Zimbabue-Frente Patriótico (ZANU-PF), quiso retener esas carteras y dejar al Movimiento para el Cambio Democrático (MDC) de Tsvangirai departamentos secundarios, lo que fue rechazado de modo tajante por el grupo opositor.

La economía de Zimbabue está en un absoluto caos, sin suministro de alimentos y otras mercancías esenciales, más de un 80 por ciento de desempleo y una inflación astronómica, que oficialmente alcanza los 231 millones por ciento, por lo que la moneda local ha perdido totalmente su valor y la población su poder adquisitivo.

Naciones Unidas considera que más de 5 millones de personas, casi la mitad de la población, necesitará ayuda alimentaria para sobrevivir a partir de enero próximo y el sistema sanitario está paralizado, lo que ha propiciado una epidemia de cólera que, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), ya se ha cobrado unas 300 vidas. EFE

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