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La metamorfosis ante los grandes de un equipo inocuo

José Anselmo Moreno

Valladolid, 23 nov (EFE).- El Valladolid ha sufrido una sorprendente mutación y se ha erigido en el "Rey de la Montaña" de esta liga durante los cuatro partidos consecutivos ante los grandes. No marcaba, carecía de "veneno" y de goleadores, pero en lo que se dio en llamar la etapa de Los Alpes en el calendario ha prosperado más que nadie.

El gregario discreto se ha convertido en "rey de los escaladores". Sería el teórico portador de ese jersey de puntos rojos que caracteriza en el Tour de Francia al mejor en las cumbres. Sin contar la victoria ante el Atlético, el equipo ha recolectado nueve puntos antes los "nobles" de la Liga.

Y es que el Real Valladolid rompió anoche todas las estadísticas negativas pues acabó en El Madrigal, un campo maldito en el que nunca había ganado en Liga, con la condición de invicto del Villarreal y a la vez con su "virginidad" lejos del estadio Zorrilla, donde no había conseguido puntuar esta temporada.

El equipo venía de un octubre nefasto. El Valladolid de José Luis Mendilibar siempre "languidece" con la entrada del otoño. Es justo lo que le sucedió el mes pasado, aunque, en realidad, sólo se limitó a seguir el guión de las tres últimas campañas por esas fechas.

La crisis de la pasada temporada llegó desde la defensa, pero esta temporada "el agujero" estaba más arriba, concretamente en la delantera, donde Henok Goiton y Bartolomew Ogbeche todavía no han conseguido borrar la añoranza por un goleador de raza como Joseba Llorente, ahora en el Villarreal. De hecho, Mendilibar ha decidido jugar sin delanteros natos en las últimas jornadas.

Todo cambió en noviembre. El estadio Zorrilla, donde ganó a Sevilla y Real Madrid, ejerce un efecto multiplicador en la voracidad del equipo ante los equipos grandes y, de hecho, en las dos temporadas desde su regreso a Primera División no ha perdido un solo partido en casa ante Madrid, Barcelona, Sevilla o Villarreal.

El clásico "matagigantes", ese equipo nocivo y virulento para los mejores de la tabla clasificatoria, viste ahora de blanco y morado, ya que el bloque vallisoletano ha gestionado mejor que nadie la parte más dura del calendario.

Sin embargo, el Valladolid venía de un periodo en el que desprendía más incógnitas que certezas y, paradójicamente, en ese momento se amplió el contrato del entrenador, lo cual ha tenido efectos balsámicos, tal y como sucedió hace un año.

Hasta ayer el equipo no había hecho un encuentro "redondo" y daba la impresión de no estar tan bien como decía la clasificación. La pasada temporada no ganó partidos en que había merecido la victoria, pero este año costaba encontrar una jornada en la que hubiera merecido más, de hecho, Asenjo le había salvado muchos puntos.

Fuera de casa el equipo no había puntuado hasta anoche y, además, sólo había marcado un gol, el conseguido por Pedro León Sánchez en La Rosaleda ante el Málaga. Sin embargo, el sentir general era que había más calidad este temporada, ya que donde estaba Kome ahora está Canobbio o donde estaba Sisi ahora está Pedro León. Faltaba, y falta, el "alter ego" de Joseba Llorente, pero el Valladolid ha hecho algo insólito; golear sin goleadores.

Mendilibar repitió anoche la alineación que dispuso ante el Real Madrid. Sin un "nueve" puro al apostar por la dupla Canobbio-Víctor, que volvió a dar un buen rendimiento. Sin embargo, para el técnico vasco son "los resultados los que dan confianza y hacen que las cosas funcionen".

"Estas victorias nos van a dar confianza, porque cuando hay dudas la gente se echa para atrás. El de Villarreal fue el encuentro más completo hasta ahora y espero que los resultados nos ayuden a seguir así", subrayó Mendilibar.

"Los rivales que vienen ahora no nos van a dejar jugar y nos tendremos que adaptar porque no vale ganar al Villarreal y al Madrid si ahora hacemos el indio contra equipos iguales. Tenemos que jugar diez encuentros como éstos para recuperar el espíritu del año pasado, aunque ahora llevemos más puntos", advirtió anoche el técnico en una lección de sensatez y de realismo. Los dieciséis puntos en doce jornadas ofrecen un margen notable para el progreso.

EFE

jam/jag