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Correa lamenta que un arbitraje comercial genere un "incidente diplomático"

Quito, 22 nov (EFE).- El presidente ecuatoriano, Rafael Correa, lamentó hoy la decisión del Gobierno brasileño de llamar a consultas a su embajador en Quito por el contencioso contractual y financiero que Ecuador mantiene con la constructora brasileña Odebrecht y el Banco de Desarrollo de Brasil (BNDES).

Correa, en su programa semanal de radio y televisión, consideró excesiva esa decisión, pues, dijo, el litigio que su país mantiene con la constructora obedece a un incumplimiento del contrato de una obra financiada por el BNDES.

Aclaró que el contencioso, como establece el contrato, se ha llevado a un arbitraje en una corte de París para que sea esa instancia la que decida la legalidad de lo actuado por la constructora brasileña en Ecuador.

Odebrecht, con un crédito del BNDES, construyó la hidroeléctrica San Francisco en Ecuador, pero en junio pasado, pocos meses después de ser inaugurada, tuvo que suspender su operación por fallos estructurales.

Ecuador demandó a la empresa constructora y la expulsó del país porque, además, había encontrado presuntas irregularidades cometidas en otras cuatro obras encargadas a la firma brasileña.

Correa aclaró que la acción de arbitraje no ha supuesto, de momento, la suspensión de los pagos del crédito del BNDES, sino una acción en la que se pide un arbitraje.

"Queremos muchísimo a Brasil; en lo personal yo aprecio, admiro y ha sido un ejemplo de vida para mí el presidente (Luiz Inácio) Lula da Silva, pero si un problema comercial y financiero lo quieren llevar a nivel diplomático, eso es una responsabilidad exclusiva de Brasil", remarcó Correa.

El mandatario ecuatoriano confirmó que esta mañana conversó, telefónicamente, con su colega brasileño, a quien explicó sobre lo que considera una "estafa" de Odebrecht en Ecuador.

"No es que hemos suspendidos el pago o hemos echado el contrato a la basura. De acuerdo al contrato se ha empezado un arbitraje en París… ¿Cuál es el problema?", se preguntó Correa, tras remarcar que la acción emprendida por su país es completamente válida.

La decisión de retirar al embajador de Brasil en Quito, Antonino Marques Porto, "nos duele mucho (…), la respetamos, no la compartimos; pero nosotros no claudicaremos en seguir defendiendo los intereses del país, cueste lo que cueste", apostilló Correa.

Recordó que, cómo señala el contrato con Odebrecht, ante una controversia se podrá acudir a un arbitraje en París, que deberá definir "si el contrato es válido" y si procede la demanda ecuatoriana.

"Mi responsabilidad es defender los derechos e intereses del país, que se haga justicia con Ecuador y eso es precisamente lo que estamos haciendo", insistió Correa.

"Nosotros siempre tendremos los brazos abiertos para el embajador del Brasil, para el pueblo del Brasil, para el querido presidente Lula da Silva", añadió el mandatario ecuatoriano, que insistió en la gran admiración que siente por el presidente brasileño.

"Pero -dijo Correa-, independientemente de eso, nosotros no vamos a dejar que nos estafe nadie y eso se lo he dicho con todo cariño a Lula" por teléfono.

"No entendemos porqué tiene que haber un incidente diplomático de algo que es un problema netamente comercial y financiero, un problema que empezó con Odebrecht, que mientras más escarbamos (sobre su operación en Ecuador) más apesta", añadió Correa. EFE

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