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Acusado de apalear y acuchillar a su mujer asegura tenía idea fija de matarla

Valladolid, 21 nov (EFE).- El hombre de 61 años juzgado en Valladolid por acabar con la vida de su esposa, a la que apaleó y asestó una cuchillada en el corazón, ha asegurado que "tenía la idea fija de matarla" el día del suceso, ocurrido en la casa en la que vivían ambos en Pedrajas de San Esteban (Valladolid).

Así lo ha señalado el encausado, Jesús G.R., durante la vista que se desarrolla en la Audiencia de Valladolid mediante jurado popular, por hechos ocurridos la tarde del 29 de octubre del año pasado, cuando murió la mujer del procesado, Lidia S.C., de 58 años, tras unos treinta años de matrimonio.

El procesado ha relatado que su vida de casado fue bien sólo los tres o cuatro primeros años, cuando la pareja vivía en Barcelona, y que después se fue deteriorando, de forma que en los últimos diez años prácticamente no se hablaban, no mantenían relaciones sexuales, cada uno lavaba su ropa y se hacía su comida, aunque residían en la misma casa con sus dos hijas.

Jesús G.R. ha explicado que pensaba que su esposa le era infiel, porque salía todas la noches, una situación que a él le originaba insomnio porque pensaba qué estaría haciendo y no conciliaba el sueño hasta que ella regresaba.

"Yo le decía siempre a ella: haz lo que quieras, pero que haya respeto", ha precisado el acusado al exponer cómo era su relación con la víctima, tras lo que ha recordado cómo albergó la idea de que le era infiel, al escuchar en su trabajo, en la construcción, frases como "cuanto cabrón hay suelto".

"Pensaba que yo me tendría que ir de casa y ella iba a meter a otro", ha manifestado Jesús G.R., quien ha relatado cómo aquel 29 de octubre acudió por la mañana a una entidad bancaria para retirar sus ahorros con la intención de "poner tierra de por medio" y marcharse.

Fue a cortarse el pelo y a apuntarse al paro, ya que días antes se había despedido de su trabajo porque se encontraba mal "psíquica y físicamente", aunque el médico le había indicado que acudiera a un psiquiatra y le había recetado unas pastillas, que el encausado no tomó porque pensó que la mezcla con el alcohol que consumía podía ser perjudicial.

El mismo día se dirigió en coche a Valladolid con la idea de coger un tren y marcharse pero, al llegar a la capital, fue cuando tomó la decisión de matar a su mujer.

Regresó a su casa de Pedrajas, donde halló a la mujer en la habitación en la que él dormía secándose el pelo.

Cogió un palo situado junto al armario del dormitorio, su esposa se volvió al verle y él comenzó a golpearla en la cabeza, mientras ella gritaba, le insultaba y recorría el pasillo, el salón y la cocina, perseguida por él, que continuaba golpeándola, ha precisado.

Una vez en la cocina, la mujer cayó al suelo, donde quedó inconsciente, y fue allí donde vio un cuchillo en la encimera y le asestó una puñalada en la zona del corazón, ha dicho el acusado, quien ha concretado que, aunque sí quería matarla, no deseaba causarla dolor -las acusaciones consideran que hubo ensañamiento-.

La vista, en la que las acusaciones piden veinte años de cárcel por asesinato y la defensa ocho por homicidio, continuará el próximo lunes con la declaración de más testigos. EFE

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