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Guardia Civil descarta que secuestradores y víctima estuvieran compinchados

Barcelona, 20 nov (EFE).- Los guardias civiles que investigaron el "secuestro exprés" de la esposa de un empresario de Matadepera (Barcelona) y su hijo de ocho años han descartado hoy que la mujer estuviera compinchada con los presuntos asaltantes, como aseguran éstos, porque no hay indicio alguno que apunte en ese sentido.

En la sección quinta de la Audiencia de Barcelona se ha celebrado hoy la segunda sesión del juicio contra los cinco presuntos asaltantes, para quienes la fiscalía pide penas de entre 15 y 17 años de prisión, tras el giro que el caso dio el último día, cuando los imputados culparon a la víctima de haber urdido el robo.

No obstante, los agentes de la Guardia Civil que instruyeron el caso han asegurado que no hay "ningún elemento objetivo" que apunte a que alguna de las víctimas del "secuestro exprés" pueda tener relación "directa" con los hechos, ya que, si así fuera, esa hipótesis se habría investigado.

Los guardias civiles han venido hoy a desmontar la teoría que los presuntos secuestradores pusieron sobre la mesa en la anterior sesión del juicio, al asegurar que fue la mujer del empresario la que urdió el robo y pidió a su primo John Fredy M., que se encuentra entre los acusados, que lo llevara a cabo.

Según la Guardia Civil, fue precisamente la propia víctima, Johana Piedrahita, la que les puso sobre la pista de John Fredy M., al explicarles que unos meses atrás su primo había sido contratado por el matrimonio para custodiar la casa durante su ausencia y encargarse de la jardinería.

Otro de los agentes ha explicado que en el registro de la casa de John Fredy M. se encontró una cámara digital que contenía una fotografía en la que el procesado y su esposa posaban exhibiendo armas como las que presuntamente se usaron en el "secuestro exprés".

En la sesión de hoy han declarado también los dos policías locales de Sant Cugat (Barcelona) que rescataron a Johana Piedrahita y a su hijo del maletero en el que los presuntos secuestradores los dejaron encerrados, tras huir con las joyas supuestamente robadas y el dinero que sacaron con las tarjetas del empresario.

Ambos agentes han coincidido en explicar que oyeron las voces de auxilio de Johana Piedrahita, que advertía de que su hijo se estaba asfixiando, y cuando abrieron el maletero del coche los encontraron a ambos muy sudorosos y temieron por el estado de salud del niño, porque respiraba con dificultad.

Los policías locales han relatado que la mujer estaba atada de pies y manos con una cinta de precinto tan tirante que precisaron una navaja para soltarla y que el maletero donde fueron encontrados madre e hijo era muy hermético, por lo que ambos habían quedado completamente aprisionados.

Otro de los testigos relevantes de la jornada es el del jardinero de la casa asaltada, que llegó a la vivienda poco después que los secuestradores, por lo que también fue maniatado y amordazado junto al empresario.

El jardinero ha contado que, cuando llevaba unos veinte minutos trabajando en el exterior de la casa, se le acercó uno de los atracadores y, llamándole por su nombre, le pidió que entrara porque el empresario quería hablar con él y, una vez dentro de la vivienda, lo llevaron a la habitación del niño y lo inmovilizaron.

Tanto el jardinero como la empleada de hogar y una amiga de la familia que han sido interrogadas hoy han asegurado que la puerta del garaje de la casa estaba estropeada y no cerraba bien.

Eso podría explicar la forma en que los asaltantes entraron en la vivienda, donde, han aclarado hoy los guardias civiles, no se encontró ninguna puerta forzada. EFE

rg/mg/br