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Fiscal subraya ensañamiento en muerte mujer a palos y defensa alega trastorno

Valladolid, 20 nov (EFE).- El fiscal ha subrayado hoy que el hombre de 61 años acusado de matar a su mujer, al asestarle al menos veinte golpes con un palo y una cuchillada en el corazón, actuó con ensañamiento y alevosía, mientras la defensa lo ha rechazado y ha alegado un trastorno de la personalidad del procesado.

El fiscal, la abogada del Estado, las dos acusaciones particulares personadas en la causa y la defensa han expuesto sus conclusiones provisionales ante el jurado popular constituido hoy, compuesto por cinco hombres y cuatro mujeres, además de dos suplentes, que deliberará sobre la "culpabilidad" o "no culpabilidad" del procesado, Jesús G.R..

"Fue injusta, cruel e inhumana" la muerte de Lidia S.C., de 58 años, a la que su esposo mató en la casa de ambos el 29 de octubre de 2007, en Pedrajas de San Esteban (Valladolid), ha dicho el fiscal.

Ha recalcado que se trata de un asesinato y no homicidio porque la víctima no pudo defenderse, al ser atacada por detrás con un palo en el dormitorio y perseguida por Jesús G.R. hasta la cocina de la casa, donde el acusado, cuando ella estaba "agonizando" decidió "rematar la faena" y asestarla una puñalada en el corazón.

Hay alevosía porque mató a la víctima sin que ella pudiera defenderse y se aseguró el éxito de su acción, y hay ensañamiento porque aumentó el dolor de la víctima y satisfizo su ego personal con una cuchillada en el corazón, ha resumido el fiscal.

La defensa, sin embargo, ha sostenido que se trata de homicidio ya que, aunque ha reconocido que fue una agresión "brutal", no existió alevosía, una circunstancia que habría exigido dejar "absolutamente" sin defensa a la víctima y sí tuvo opción de defenderse, de huir.

También ha rechazado la existencia de ensañamiento porque el acusado "sí quería matarla, pero no causarle más daño", ha defendido el abogado, quien ha mencionado el trastorno de la personalidad que los psiquiatras han diagnosticado al encausado.

Esa situación implica un trastorno mental transitorio, ya que el acusado, en determinados momentos, pierde el control de sus actos y "estaba sometido a una serie de presiones que no pudo soportar", como sospechar que su mujer era infiel y aguantar las "burlas" de sus compañeros de trabajo, ha puesto como ejemplo el letrado.

El procesado puede ser "un asesino en el lenguaje coloquial de la calle, pero no lo es, es un homicida", ha resumido.

El fiscal, la abogada del Estado -que representa en el juicio a la Delegación Especial del Gobierno contra la violencia sobre la mujer- , y las acusaciones particulares, en nombre de las dos hijas de acusado y víctima, coinciden en solicitar provisionalmente veinte años de cárcel por asesinato.

La defensa pide años de prisión por homicidio, con atenuante de trastorno mental transitorio y, alternativamente, atenuante de arrebato u obcecación. EFE

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