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La victoria en Alaska aumenta la mayoría demócrata en el Senado

Washington, 19 nov (EFE).- La victoria de Mark Begich en Alaska ha ampliado a 58 la mayoría de los demócratas en el Senado de Estados Unidos y los acerca a los 60 votos necesarios para evitar el filibusterismo y dar mayor libertad de acción al presidente electo Barack Obama.

El recuento de los votos emitidos en la elección del 4 de noviembre confirmó para Begich, el alcalde de Anchorage, una ventaja de más de 3.700 votos sobre el republicano Ted Stevens.

Stevens, de 85 años, ha sido el republicano con servicio más prolongado en la historia del Senado estadounidense, y terminó su carrera después que un jurado federal lo condenó, el mes pasado, por violaciones de ética.

Los demócratas, que ampliaron en las elecciones pasadas su mayoría en ambas cámaras del Congreso, no han tenido una mayoría cualificada de 60 votos en el Senado desde 1978.

Esa mayoría permite anular las maniobras parlamentarias que demoren la discusión y aprobación de proyectos de ley (filibusterismo), y su obtención daría a Obama, quien inicia su gobierno el 20 de enero, la posibilidad de aprobación rápida de sus iniciativas en el Congreso.

La derrota en las urnas, que le llegó a Stevens en el día de su 85 cumpleaños, les ahorró a sus colegas republicanos el penoso trámite de expulsarlo del Senado.

El revés electoral puso fin, además, a una era durante la cual Stevens fue una figura prominente en la política de Alaska al tiempo que dominaba algunos de los comités más importantes del Senado.

Stevens, quien había llegado al Senado cuando Lyndon B. Johnson era presidente de Estados Unidos(1963-1969), buscaba su séptimo término en la Cámara Alta cuando tuvo que afrontar cargos de corrupción porque mintió en las declaraciones de bienes y ocultó que había recibido más de 250.000 dólares en obsequios y servicios de una compañía petrolera.

Los abogados de Stevens pidieron, y obtuvieron, un juicio rápido ante un tribunal federal en el Distrito de Columbia, con la esperanza de que el senador superara el trámite a tiempo para centrarse en su batalla electoral con Begich.

Pero el veredicto, que lo dejó como el primer ciudadano condenado por delitos graves que hubiese ganado una elección al Senado, resultó crucial para la decisión de muchos votantes, según mostraron las encuestas en Alaska.

La carrera política de Stevens comenzó antes de que Alaska se convirtiera en estado en 1959, y el veterano legislador fue muy eficaz para obtener para su distrito miles de millones de dólares en fondos del gobierno federal para instalaciones militares, infraestructura y transporte.

El aeropuerto de Anchorage, la principal ciudad de Alaska, lleva el nombre de Stevens, a quien sus coterráneos llaman "El tío Ted". La popularidad del veterano legislador, a pesar de su condena en el juicio, se expresó en los votos: obtuvo el 46,58 por ciento de los sufragios, una cifra pequeña dado que su oponente el demócrata Begich alcanzó el 47,74 por ciento.

Tras el juicio Stevens, quien siempre ha insistido en que era inocente, echó la culpa de sus tribulaciones a su ex amigo Bill Allen, el ex presidente de la empresa VECO de servicios petroleros que fue el testigo principal de la fiscalía.

Sus colegas republicanos, los dirigentes del Partido, el candidato presidencial John McCain y la gobernadora y candidata vicepresidencial Sarah Palin le urgieron a que dimitiera tras el fallo, pero Stevens prefirió que fuese la ciudadanía la que pronunciara el veredicto sobre su carrera. EFE

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