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El caso del "lanzahuevos" que tuvo al Museo del Prado en su objetivo

Concha Barrigós.

Madrid, 19 nov (EFE).- Después del 11-M, las paredes del Museo del Prado se despertaban un día sí y otro también con grandes "lamparones" de pintura roja y negra. La Brigada de policía destacada permanentemente en la pinacoteca se puso a investigar si se había convertido en "un objetivo" o era algo casual.

Tras pasearse por toda la capital descubrieron que había otros ocho edificios con las mismas manchas, así que decidieron poner en marcha un operativo para cazar al contumaz, ha explicado hoy el jefe de la Brigada, José Pardos Cañabate en la jornada sobre Seguridad en Archivos, Museos y Bibliotecas organizada por la Biblioteca Nacional.

"Detuvimos al hombre con la huevera en la mano", recuerda Pardos, pero el juez le puso en libertad, y así tres veces, hasta que este inspector-jefe del Cuerpo Nacional de Policía le habló "claro" al togado.

"Vamos a salir en el periódico usted y yo, porque este hombre al final va a manchar con los huevos alguna obra… No hizo falta más. Le metió en la cárcel", relata.

Lo siguiente que supieron fue que "cinco o seis meses después" había aparecido muerto en Nueva Delhi.

Pardos se siente orgulloso de haber implantado una cultura de seguridad en el entorno del museo que ha acabado con casos como ese o el de quienes fingían que iban a limpiar los zapatos a las turistas, les arrancaban el tacón y pedían por devolvérselo 5.000 pesetas.

"Eso se ha acabado", recalca Pardos, que destaca que cuando empezaron las obras de ampliación de la pinacoteca empezaron a investigar los antecedentes de los empleados de las empresas a las que contrataban para los trabajos y hubo meses que detectaron 2.000 con historial delictivo.

El fin es "disuasorio" tanto para la propia persona como para la empresa que, por ejemplo, "contrata y subcontrata" a extranjeros que no tienen permiso de trabajo y de los que su Brigada da inmediato conocimiento a la autoridad administrativa.

La Brigada dispone de 40 efectivos, tres patrullas diarias y dos nocturnas, con las que además de controlar el perímetro del museo y las entradas y salidas, hacen labor de escolta de obras, coordinación con la seguridad interna del Prado y apoyo de visitas institucionales. EFE

cb/jmi