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Absueltos los tres acusados de una presunta estafa de 800 monitores

Toledo, 19 nov (EFE).- Los tres acusados de una presunta estafa de 800 monitores a una empresa holandesa en diciembre de 1999 han sido absueltos por "la total ausencia de pruebas contundentes" en su contra, según la sentencia del caso difundida hoy.

La empresa holandesa Aashima Technology, promotora de la causa contra los tres implicados en la presunta estafa, los acusó de confabulación para hacer el pedido de los monitores que, según ella, nunca pagaron, aprovechando que uno de ellos, Jaime Antonio R.G., cumplía su último día de trabajo en la compañía.

Durante el juicio celebrado en Ciudad Real a principios de este mes, los tres acusados dijeron desconocerse entre sí e, incluso, uno de ellos, Juan J.N., se declaró "un hombre de paja" en esa historia al dar su nombre a cambio de dinero sin saber para qué se utilizaba.

Por su parte, Jaime Antonio R.G. declaró que el 29 de diciembre de 1999 cuando se tramitó el pedido de los monitores cumplía su último día de trabajo en la sociedad holandesa.

El acusado declaró que se limitó a tramitar el pedido efectuado desde una empresa de Madrid, como un asunto más en su mecánica diaria de trabajo, y señaló que la decisión final de tramitarlo la tomó un superior suyo, una vez que éste comprobó que la mercancía "había sido abonada".

El tercer presunto implicado, Alfonso C.P., gerente de la empresa Arise 98, fue acusado por el fiscal de recibir y depositar los monitores en una nave de su empresa situada en Ciudad Real y luego hizo una factura falsa para justificar su pago, "consciente del ilícito origen" de los mismos.

Los monitores de ordenador fueron tasados por un perito judicial en una cantidad de entre 14.400.000 y 16.000.000 de las antiguas pesetas, 86.545 y 96.161 euros, respectivamente.

La sentencia de la sección segunda de la Audiencia Provincial de Ciudad Real, emitida el pasado 11 de noviembre y conocida hoy, resalta que la justicia holandesa, "tras efectuar las averiguaciones pertinentes… apreció "la inexistencia de pruebas legales y convincentes para acusar" a Jaime Antonio R.G. "decidiendo por ello, cerrar la investigación y no acusar".

"Es precisamente la total ausencia de pruebas contundentes en el plenario, lo que ha impedido a esta Sala llegar a la plena convicción de que los acusados cometieran los ilícitos penales de los que venían siendo acusados", indica la sentencia.

La sentencia incide, además, en las "posturas divergentes" de la acusación fiscal y particular, cuando la segunda no aprecia delito de estafa que la primera sí observa en uno de los acusados y en proporción inversa la Fiscalía exime de culpa a un segundo implicado, al que la acusación particular mantiene que cometió estafa.

La sentencia considera probado que los tres implicados no se conocían entre sí, ni urdieron trama alguna para estafar y señala que las acusaciones se basan en indicios que, de por sí, no son incriminatorios. EFE

emr/jmi