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Fran Rivera Ordóñez cortó dos orejas y rabo en última de Feria la Chinita

por Santiago Morales

Maracaibo (Venezuela), 18 nov (EFE).- El diestro español Francisco Rivera Ordóñez cortó dos orejas y un rabo en la cuarta y última corrida de la feria de la virgen de la Chiquinquirá, la Chinita, celebrada hoy en la ciudad venezolana de Maracaibo.

Su paisano José María Manzanares y el venezolano Rubén Darío también obtuvieron sendas orejas.

Se lidiaron toros de la divisa colombiana de "Don Juan Bernardo Caicedo", bien presentados y bravos. Al cuarto le pidieron el indulto que el palco no concedió y fue premiado con la vuelta al ruedo en el arrastre; todos, salvo el quinto, permitieron el lucimiento de los toreros; los astados pesaron 465, 490, 485, 465, 430 y 465 kilos; los cuatro últimos fueron lidiados con luz artificial.

La plaza rozó el lleno, con unos 15.000 espectadores.

Rivera Ordóñez, aviso y dos orejas y rabo.

Rubén Darío, oreja y aviso.

Manzanares, oreja y petición de otra y ovación.

Abrió plaza el toro "Portugués", al que Rivera Ordóñez lo paró con impecables verónicas; con dos puyazos y dos pares de banderillas llegó a la muleta del madrileño.

Sobria faena sobre la diestra en las rayas para protegerse de la brisa; otra por naturales y el pasodoble de fondo; embistió con fijeza en dos tandas con la derecha e interminable redondo; seis pinchazos y el público repetía ¡qué toro, qué toro! y se fue con las orejas al desolladero. Un toro de vacas.

En su segundo no se encontró con la capa; con las banderillas clavó dos pares de poder a poder y el del violín saliendo de las tablas; rodilla en tierra comenzó un emotivo trasteo; al público le dio por hacer la ola en los tendidos y esperó sentado en el estribo hasta que pararon, toda una lección.

Compuesta faena sobre la zurda con largas y templadas series con la diestra, se adornó con redondos invertidos de pie y de rodillas; empezaron a pedir el indulto con insistencia que el palco negó. Mató de estocada y paseó los máximos trofeos.

Rubén Darío lució valiente en su primero que fue tres veces al caballo y embistió con codicia a la muleta del venezolano; se aprovechó en largas tandas con la derecha y una por naturales al compás de la música con el público de pie; estocada desprendida que lo fulminó.

El quinto embistió al capote con alegría; en el último tercio se hizo el amo de la plaza; Rivera Ordóñez, Peña y Del Pino colaboraron con Rubén para que no se le fuera vivo a los corrales.

Manzanares lanceó con gusto a su primero que empujó metiendo los riñones en un largo puyazo de "Chocolate" que atemperó sus embestidas en la muleta del diestro alicantino, que al compás de la música realizó armoniosa faena llevándolo al son que pedía el toro.

Atacó derecho con la espada enterrándola hasta los gavilanes, rodando el toro sin puntilla; pidieron con fuerza los trofeos y una sola oreja fue poco premio a tan enjundiosa faena.

Al que cerró la feria lo meció en pausados lances de verónica; recargó en el caballo de "Chocolate" en una fuerte vara; con toreros muletazos lo sacó al tercio; el toro se comía la muleta y el torero impávido lo llevaba embebido en sus vuelos.

La música no se hizo esperar; siguieron naturales a cámara lenta sacándolos por detrás de la cadera y hasta los toreros en el callejón lo aplaudían; falló con los aceros y le puso punto final a la corrida bandera y a la feria.

Destacaron en varas los españoles "Chocolate" y Geniz y los venezolanos Maraco y Guimerá; y en la brega los hispanos Manolo Peña y Juan del Pino y el venezolano Fabián Ramírez. EFE

sm-rr/pg