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"El hombre que quiso ser rey" llega al teatro en una tienda de alfombras

Madrid, 18 nov (EFE).- La Sala Princesa del Teatro María Guerrero se convierte en una tienda de alfombras de Oriente para acoger a un íntimo y reducido auditorio en "El hombre que quiso ser rey", un montaje en el que el director y dramaturgo Ignacio García May, con dos actores y dos músicos, revisita el famoso relato de Kipling.

Estrenado en Zamora, este espectáculo es una coproducción de Tigre Tigre Teatro y el Centro Dramático Nacional, que estará en la sala pequeña del María Guerrero entre el jueves y el 4 de enero.

Llevado al cine por Jonh Houston, con Sean Conery y Michael Caine como protagonistas, esta es la primera vez que el famoso relato de Kipling sube a las tablas de un teatro, para contar la historia de dos soldados que, hartos de su vida en el ejército del Imperio Británico de La India, deciden adentrarse en las ignotas tierras del noroeste para encontrar el tesoro de Alejandro Magno.

"Quería hacerlo desde hace 25 años, pero había renunciado porque pensé que a nadie le interesaría", ha confesado hoy Ignacio García May, quien ha reivindicado a Kipling como uno de los "grandes autores mal leídos y relegados por la imbecilidad reinante", porque, a su juicio, fue un hombre de su época -ciudadano de un imperio colonial- pero que "dio pasos de gigante".

García May ha dirigido a José Luis Patiño y Marcial Álvarez (actor de rostro muy popular por la serie televisiva "El comisario"), además de dos músicos, que actúan e interpretan un completo espacio sonoro y melodías persas: Eduardo Aguirre y Majid Javadí.

La Sala de la Princesa ha visto reducido su ya limitado aforo porque la escenografía convierte toda la sala en una tienda de alfombras que acoge a los espectadores.

"Es una escenografía muy sencilla porque es una historia de aventuras, que sería penoso reproducir en cartón piedra", ha dicho García May, quien ha querido que todo se desarrolle en el interior de una tienda de alfombras, "el espacio básico de Oriente".

Pero todo tiene mucho color para sugerir un viaje por un territorio que hoy, como entonces, sigue siendo "enigmático y difícil": la frontera entre Afganistán y Pakistán.

Para ello, se ha servido de un rico y documentado vestuario -con casacas y turbantes-, diseñado por Almudena Rodríguez Huertas.EFE

agc/jmi