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El cine marroquí cumple medio siglo entre luces y sombras

Marta Garde

Marraquech (Marruecos), 18 nov (EFE).- El cine marroquí celebra su primer medio siglo de vida marcado tanto por la satisfacción de los avances técnicos y creativos logrados como por la necesidad acuciante de ampliar su mercado interno y externo.

Estos cincuenta primeros años, a los que se les rendirá tributo esta noche en la octava edición del Festival Internacional de Cine de Marraquech, tuvieron como punto de partida la película "Le fils maudit ou l'enfant prodigue", de Mohamed Osfour, un director autodidacta con el que todo el sector se considera en deuda.

Pero hasta diez años más tarde no se puede afirmar que la industria comenzó su incipiente apertura y profesionalización, de la mano de Mohamed Tazi y Ahmed Mesnaoui con el largometraje "Vaincre pour vivre" (1968) y la llegada de los primeros filmes cofinanciados por el Centro Cinematográfico Marroquí (CCM).

Son fechas que se erigen como puntos de inflexión de una trayectoria en la que también destacan el principio de los años ochenta, con la creación de un fondo de apoyo al cine nacional, y los noventa, en los que se consiguió una normativa para el sector.

"Y desde ese momento se da una progresión constante de filmes, hasta catorce por año. Pero lo que es triste es que al mismo tiempo que la producción avanza y es reconocida en festivales internacionales, las salas cierren y por ello las películas tienen dificultad para atraer al público", dijo a EFE el director Mohamed Abderrahmane Tazi.

Con apenas 90 salas en activo distribuidas por todo el país, frente a las 250 existentes hace dos décadas, el cierre de esos centros de exhibición es la mayor lacra que la industria nacional arrastra en la actualidad.

"Tenemos dos opciones: o llorar la pérdida de las que cierran o mirar hacia el futuro y construirlo, y para eso hace falta crear salas modernas, confortables y con una oferta amplia de películas. El público existe, pero no tiene salas donde ir", aseguró el director general del CCM, Nour-Eddine Saïl.

El también vicepresidente de la fundación del festival adelantó que se han llevado a cabo los estudios necesarios para "empezar a partir del año que viene la construcción de nuevos complejos de multicines y de otras salas pequeñas para alcanzar al menos las 250 en los próximos cinco años".

Pero no se puede obviar tampoco la necesidad de "continuar el combate para inculcar la cultura cinematográfica en la sociedad", afirma Tazi, para quien "aunque puede que en la actualidad haya más gente que vea cine, lo hace desde sus casas, con DVD pirateados o en la televisión".

Porque cuando la sociedad marroquí acude a los cines, el aprecio a sus creadores se demuestra con su respaldo a producciones nacionales como "Les Anges de Satan", que se situó al frente de la taquilla en 2007 con 1,8 millones de dirham (unos 167.000 euros) recaudados, frente a los 1,2 millones de dirham (111.300 euros) de "Spiderman 3".

Al margen de los problemas de distribución, actores como Mohamed Bastaoui, participante en uno de los éxitos de este año, "En attendant Pasolini", considera que aunque el cine egipcio sea el más difundido,"en cuanto a calidad y elección de temas, el marroquí, sobre todo en los últimos años, está a la cabeza del mundo árabe".

Para Tazi, el primero en tratar la poligamia con su filme "À la recherche du mari de ma femme" (1994), "desde el principio nunca se nos ha impuesto la temática, y esa libertad nos ha permitido abordarlo todo, y es una ventaja en la medida en que la gente ha podido hacer productos muy diversos".

Sin embargo, el hecho de que los filmes estén subvencionados por el Estado hace que las autoridades tengan algo que decir sobre las películas que se producen.

"No hay que cruzar ciertos límites", reconoce el director, que no habla de censura ni de autocensura, sino de tener en cuenta el sistema social y religioso del país y no incurrir en el "exhibicionismo".

No obstante, para el director de la Escuela Superior de Artes Visuales de Marraquech (ESAV), Vincent Melilli, con la llegada de nuevas promociones de cineastas se ofrecerá "otra mirada sobre el mundo que les rodea, importante de descubrir", dadas las ganas que les ha detectado de "hablar de la sociedad sin un discurso moralista".

Y, a un paso de tomar la antorcha del pionero Osfour, así lo expresa la estudiante de segundo año de realización Mahassine El Hachadi, que cree que "todavía quedan muchas cosas por hacer", empezando por "salirse de los estereotipos" y contar esas historias sobre su vida diaria con las que ella y el resto de su generación se sienten identificados. EFE

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