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España donó oficialmente a la ONU la remodelada Sala de los Derechos Humanos

Virginia Hebrero y Ramiro Fuente

Ginebra, 18 nov (EFE).- España tuvo hoy el protagonismo en la sede europea de la ONU con la donación oficial de la Sala XX, íntegramente remodelada y coronada por la gigantesca cúpula pintada por Miquel Barceló, en una ceremonia a la que asistieron los Reyes y el secretario general de la ONU, entre otras personalidades.

Ante unos 700 invitados, el Rey Don Juan Carlos elogió la "indudable belleza creativa y fuerza expresiva" de la cúpula de 1.400 metros cuadrados pintada por el artista mallorquín y convertida en un mar colorista de estalactitas.

En su intervención, el monarca recordó su visita de hace tres años a Ginebra, de donde surgió el compromiso español para hacerse cargo de la remodelación integral de la Sala XX, que ha sido rebautizada como "Sala de los Derechos Humanos y de la Alianza de Civilizaciones".

Por ello, y bajo un techo iluminado por los 35.000 kilos de vivos colores que conforman el "mar-cueva" de Barceló, Don Juan Carlos confió en que esta sala facilitará "los debates y acuerdos para impulsar la dignidad del ser humano".

El presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, afirmó, por su parte, que la sala y su cúpula son un regalo de España "a toda la comunidad internacional, a todos los seres humanos, a todos los países".

Dijo que la "impresionante cúpula" de Barceló es un reflejo de la España del siglo XXI, un país "solidario, comprometido con la ayuda al desarrollo y contra la intolerancia, la discriminación y la pobreza".

En la ceremonia estuvo ausente cualquier referencia a la polémica generada por el coste de la obra de arte -más de 20 millones de euros- y al empleo de 500.000 euros del fondo de ayuda al desarrollo, mientras el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, y su director general, Serguei Orzhonikidze, y el presidente de Suiza, Pascal Couchepin, agradecían la "generosa" donación de España, tanto privada como pública.

Sí se destacó, en cambio, el significado de bautizar la sala con el nombre de Derechos Humanos y Alianza de Civilizaciones, y así el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, copatrocinador junto a Rodríguez Zapatero de esa iniciativa de diálogo internacional, destacó el apoyo que ha recabando ya de casi un centenar de naciones.

Todas las intervenciones recordaron, además, que esta es la segunda gran aportación artística de España al Palacio de Naciones, tras la donación, en 1936, de los murales de José María Sert a la Sala del Consejo de la antigua Sociedad de Naciones.

El "genio contemporáneo", como fue denominado Barceló por el jefe del Gobierno español, hizo una primera intervención en mallorquín que después releyó en castellano para explicar que su obra "es un mar, pero también una cueva: la unión absoluta de contrarios".

Rodríguez Zapatero subrayó que este espacio "quiere ser reflejo de la España del siglo XXI, de su energía, de la confianza en sí misma y en el futuro", del compromiso de los españoles "con los derechos humanos, el multilateralismo y la defensa de la paz".

Y el ministro español de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, afirmó que es "el recinto de negociación más moderno" de todo el sistema de la ONU.

Para Ban Ki-moon, no cabe duda de que la Sala XX y su cúpula son "un símbolo del multilateralismo", pues -dijo- "los colores aparecen diferentemente según el lugar en que uno está sentado", del mismo modo en que "los países y los pueblos tienen perspectivas diferentes sobre los desafíos que debemos afrontar".

En la Sala XX del Palacio de Naciones queda desde hoy una placa conmemorativa que atestigua la histórica donación española, que fue descubierta por el Rey y Ban Ki-moon.

Pero entre los numerosos periodistas internacionales acreditados en el Palacio de Naciones quedó el resquemor de no haber sido invitados a la ceremonia, lo que se agravó por el hecho de que ninguna personalidad ofreció declaraciones a la prensa, después de ser suspendida "por razones de agenda" una prevista conferencia de prensa de Moratinos y Barceló. EFE

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