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Venezolanos acuden de nuevo a las urnas con temor por el impacto de la crisis

Alfonso Fernández

Caracas, 18 nov (EFE).- Los venezolanos acuden el domingo a una nueva cita electoral en un momento en que se teme el impacto de la crisis financiera mundial, especialmente por la caída del precio del petróleo, su principal y casi único producto de exportación.

A una semana de las elecciones regionales y municipales del 23 de noviembre, el precio promedio del petróleo venezolano se situaba en 46,35 dólares por barril, menos de la mitad de los 95,07 dólares en lo que va de año y muy lejos del récord nacional de 132,53 dólares de julio.

El Gobierno del presidente Hugo Chávez, que en un primer momento afirmó que el país estaba desvinculado de la crisis financiera global, ha reconocido que los problemas en la economía internacional impactarán también en Venezuela, especialmente por el descenso de los precios del petróleo, del que es quinto exportador mundial.

El Ejecutivo venezolano señaló la necesidad de "austeridad" en los presupuestos de 2009, aunque ha asegurado que no se reducirán los programas sociales que impulsa en su "revolución bolivariana".

Estas elecciones, decimocuartas en una década, se celebran, además, en un contexto de desenfrenada inflación, que podría cerrar el año en más del 30 por ciento, mientras no se resuelve el clima de inseguridad, principal preocupación de los ciudadanos, según las encuestas.

El problema de la delincuencia ha convertido la caída de la noche en un virtual toque de queda, especialmente para los habitantes de las grandes ciudades como Caracas, Maracaibo o Valencia.

"Que la gente no viva como pájaro enjaulado", propuso el candidato de oposición a la alcaldía mayor de Caracas, Antonio Ledezma, en una entrevista con Efe en un reciente recorrido por un barrio popular capitalino.

Para Ledezma, quien ya fuera alcalde de la capital en la década pasada, el clima de delincuencia es "fruto de la impunidad y la corrupción que han hecho metástasis en los cuerpos policiales".

En opinión del director de la encuestadora Datanálisis, Luis Vicente León, "para los venezolanos la violencia se ve casi como una enfermedad endémica, asociada a la pobreza, y sorprendentemente no responsabilizan de ello al gobierno".

En declaraciones a Efe, León consideró que no existe un supuesto cansancio de los electores venezolanos por estar convocados anualmente a las urnas, y resaltó los altos niveles de agitación política del país caribeño.

"Tanto en la oposición como en el oficialismo, el pueblo está totalmente dispuesto a votar", dijo, en alusión a los venezolanos que parecen haber asumido una rutina con elecciones anuales y una campaña casi permanente de los partidos, con la consiguiente agresividad verbal como elemento reinante en el paisaje político.

Hace justo un año, los ciudadanos se disponían a votar en el referendo sobre la propuesta de reforma constitucional impulsada por Chávez, que quedó derrotada en la consulta del 2 de diciembre de 2007 y marcó el primer fracaso electoral del presidente desde su llegada al poder hace casi diez años.

Este fracaso y los problemas de abastecimiento de alimentos de primera necesidad en los primeros meses de 2008 desencadenaron una caída de popularidad del presidente, que se ha recuperado en la segunda mitad del año hasta situarse ahora en casi un 60 por ciento.

No obstante, la preocupación de los ciudadanos por la inseguridad, la creciente inflación y las denuncias de corrupción en diversos estamentos del país pueden pasar factura a cargos electos pro gubernamentales.

Ante la percepción de debilidad de algunos de sus candidatos, Chávez se ha implicado como nunca en la contienda electoral, a la que otorga un carácter plebiscitario, teniendo en cuenta la derrota del referendo de reforma constitucional a la que contribuyó la abstención o el voto en contra de afines al "chavismo".

El analista Luis Vicente León señala que el presidente venezolano sabe que "no hay revolución sin Chávez" y que por ello necesita "una simbólica victoria electoral", aunque sea en comicios locales. EFE

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