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Elecciones regionales y locales pueden alterar el mapa político de Venezuela

Caracas, 18 nov (EFE).- Unos 17 millones de venezolanos están convocados el próximo 23 de noviembre para elegir a las autoridades regionales y municipales que les gobernarán en los próximos cuatro años, en unos comicios que pueden alterar el mapa político del país.

La escasa importancia que habitualmente suscitan estas elecciones ha dado paso a una inusual expectación impulsada también por el presidente Hugo Chávez, quien llegó a plantear durante la campaña que un triunfo de la oposición propiciaría un clima de violencia en el país.

El próximo domingo se habilitarán unos 11.500 centros de votación en los que serán elegidos 22 gobernadores y 328 alcaldes, además de 233 legisladores regionales, para un total de 603 cargos de representación popular, según el Consejo Nacional Electoral (CNE).

La mayoría de los sondeos vaticinan un cambio en el mapa político en el que el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), creado el año pasado por Chávez, no podrá mantener las 20 gobernaciones que lograron en los comicios de 2004.

A partir de diciembre de 2006, las presiones de Chávez para que todos sus seguidores se fusionaran en el PSUV generó disidencias que le privaron del control de cinco estados (Aragua, Carabobo, Guárico, Sucre y Trujillo), además de los dos (Nueva Esparta y Zulia) en manos de la oposición.

Analistas locales pronostican que ese nuevo escenario del poder quedará ratificado en estos comicios, aunque siempre con la posibilidad de que surjan cambios puntuales imprevistos.

Las autoridades militares se encargarán de garantizar la seguridad con la movilización de unos 140.000 soldados y reservistas que vigilarán los centros de votación en la jornada electoral, en la que estará prohibido portar armas y la venta pública de bebidas alcohólicas.

Dado que toda la infraestructura electoral funciona con electricidad, las fuerzas armadas también vigilarán las plantas generadoras de energía, entre los planes previstos para evitar apagones como los ocurridos recientemente, o actos de sabotaje.

Más del 95 por ciento de los centros electorales contarán con máquinas automatizadas de voto cuya fiabilidad, precisión y transparencia han sido verificadas en repetidas ocasiones por observadores e instituciones internacionales.

Una de las características de esta consulta es la importancia que el Gobierno y la oposición otorgan a la "logística" mediante la cual tratarán de que la gran mayoría de sus seguidores acudan a votar.

En el caso del PSUV, por ejemplo, las bases del partido están organizadas, siguiendo un patrón militar, en miles de patrullas, cada una de las cuales tiene asignado un número de personas a las que tienen que "auxiliar" para que vote.

Ese apoyo implica medios de transporte que las recojan y devuelvan a sus casas, refrigerios, aseos, primeros auxilios y todo lo necesario para que, si la fila y la espera son largas, se hagan más llevaderas y pueda hacerse frente a cualquier emergencia.

Portavoces de ambos grupos han expresado preocupación por el tiempo que cada ciudadano puede tardar en ejercer el voto dada la complejidad que supondrá en algunas circunscripciones.

En algunos municipios de la capital venezolana, los electores tendrán que rellenar hasta nueve casillas: para elegir alcalde, concejales, por persona y por lista, alcalde Mayor de Caracas, gobernador del estado Miranda y miembros del legislativo regional.

Ante ese "embrollo", los partidos han dotado a sus seguidores de "guías" que copiarán de manera automática cuando rellenen los impresos de votación.

El CNE ha dado el visto bueno a esas "chuletas", como se conocen popularmente, porque agilizarán el proceso sin menoscabo aparente de los derechos del elector.

Unos 130 "invitados" internacionales, pertenecientes a instancias como la Organización de Estados Americanos (OEA) y otras de tipo electoral, principalmente de América Latina, observarán estos comicios, según el CNE.

La mayoría de las encuestas coinciden en que la participación puede ser bastante superior a la que históricamente se registra en comicios regionales, y podría acercarse al 60 por ciento.

El CNE tiene previsto emitir el primer boletín unas horas después del cierre de los centros de votación, y Chávez ha advertido de que cerrará aquellos medios audiovisuales que, violando la ley, emitan resultados propios antes de que el organismo electoral divulgue las cifras oficiales. EFE

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