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Puerta grande para jerezano Padilla en la tercera de la Feria de la Chinita

por Santiago Morales

Maracaibo (Venezuela), 17 nov (EFE).- El matador de toros español Juan José Padilla cortó tres orejas y salió a hombros por la puerta grande en la tercera corrida de la Feria de la Chinita, celebrada esta noche en la ciudad petrolera de Maracaibo, en el oeste venezolano.

Los diestros venezolanos Rafael Rodríguez, rejoneador, César Vanegas y Eduardo Valenzuela se fueron de vacío.

Se lidiaron siete toros nacionales, uno del Trébol para rejones, manso, y los restantes de los Arangues, aceptables de presentación y desrazados, salvo el quinto, que se dejó torear.

Pesaron 425, 425, 439, 438, 468, 468 y 490 kilos

La corrida comenzó a las 20.30 hora local (01.00 GMT del martes) y terminó a las 23.15 (03.45 GMT).

El rejoneador Rafael Rodríguez: silencio.

Padilla: oreja y dos orejas.

Vanegas: silencio y palmas.

Valenzuela: vuelta por su cuenta y silencio.

Abrió plaza el rejoneador Rodríguez con un toro probón al que adornó con rejoncillos de castigo y banderillas. No pudo matarlo desde el caballo y lo finiquitó el sobresaliente.

El primero de lidia ordinaria derribó al caballo y el varilarguero se quedó sin picar. Padilla realizó valientes faenas de muleta, recibiendo dos revolcones cuando toreaba al natural. Se adornó para la galería y mató de estocada desprendida. Fue premiado con una oreja.

Al cuarto, lo recibió el de Jerez de la Frontera con larga de rodilla y varias verónicas. Clavó dos palos de poder a poder y el del violín cerró la suerte. Con muletazo de rodillas en las tablas inició mandona faena por ambos pitones, al compás del pasodoble. Mató de estocada arriba y recibió las dos orejas.

Vanegas estuvo variado con la capa y tomó las banderillas para clavar dos medios pares con apuros. Faena de rodillas en el centro de la arena sin conseguir el lucimiento. Con la espada lo despachó de estoconazo. Al complicado segundo comenzó la faena con tandas de mérito antes de que el astado se rajara y buscase el refugio de las tablas donde lo despachó.

Valenzuela lanceó con quietud a su primero, derribó al picador sin consecuencia para el varilarguero. Faena sin ligazón finiquitada con certera estocada.

Al que cerró plaza, el de más romana del encierro, el venezolano ofreció las banderillas a sus alternantes y clavaron los seis garapullos en todo lo alto. Insistió, pero el toro se vino abajo y lo liquidó de estocada, poniendo fin a la corrida. EFE

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