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Casa Blanca dice ayuda sector automotriz no debe salir del rescate financiero

Washington, 17 nov (EFE).- La Casa Blanca insistió hoy en que cualquier ayuda que se otorgue finalmente a la industria automotriz no debe salir, como piden los demócratas, del rescate financiero de 700.000 millones de dólares que el Congreso aprobó el mes pasado.

El presidente de EEUU, George W. Bush, "no quiere que fracasen los fabricantes de automóviles estadounidenses", dijo hoy en una declaración escrita la portavoz de la Casa Blanca, Dana Perino.

"La industria automotriz es una parte importante de nuestra base manufacturera, y queremos que la industria tenga éxito y compita en la economía global", destacó la portavoz.

Sin embargo, matizó, el Gobierno de Bush continúa oponiéndose a que se extraiga la ayuda de 25.000 millones de dólares para Detroit del plan de rescate financiero de Wall Street aprobado el mes pasado.

Precisó que no fue la intención del Congreso que el plan de rescate de Wall Street "sirviese para ayudar a los fabricantes de automóviles o a otros sectores de la economía".

"Tenía como única intención -subrayó- hacer frente a la continua crisis crediticia en nuestro sector financiero".

Esa infusión de fondos para General Motors (GM), Ford y Chrysler, debería provenir en vez de un programa de préstamos a cargo del Departamento de Energía para el desarrollo de vehículos que consuman menos combustible, enfatizó Perino.

Las declaraciones de la Casa Blanca se produce en momentos en que los demócratas en el Senado impulsan desde hoy un plan de ayuda al sector que podría someterse a votación este miércoles.

Pero, en esta abreviada sesión postelectoral, conocida en inglés como "lame duck", los demócratas tienen una mayoría exigua en la Cámara Alta de 50-49, y ante la oposición de muchos republicanos, sería difícil la aprobación de un plan de rescate del sector automotriz antes de fin de año.

El presidente electo, Barack Obama, al igual que muchos demócratas en ambas cámaras del Congreso, consideran que la ayuda para los Tres Grandes de Detroit debe proveerse como parte de una estrategia a largo plazo para revitalizar al sector y no simplemente entregarles un cheque en blanco.

"Si la industria automotriz llegase a colapsar por completo eso sería un desastre en este tipo de ambiente" de crisis, dijo Obama el domingo, durante su primera entrevista postelectoral al programa "60 minutes" de la cadena CBS.

"Mi esperanza es que a lo largo de esta semana, las discusiones entre la Casa Blanca y el Congreso giren en torno a proveer asistencia, pero asegurando que ésta se condicione en que todos los sectores… elaboren un plan sobre el rumbo hacia una sostenible industria automotriz estadounidense", precisó Obama.

El diseño de la revitalización de la industria, según Obama, debe incluir la colaboración de los trabajadores, la gerencia, los abastecedores, instituciones de crédito y "todos los que tienen parte" en esta crisis.

Los representantes de GM, Ford y Chyrsler, y sus partidarios dentro y fuera del Congreso, insisten en que el fracaso de una sola empresa arrastraría a las demás, lo que supondría la pérdida de cerca de tres millones de empleos que dependen del sector.

Sus detractores, sin embargo, consideran que el plan es un error porque no corregiría los problemas del sector a largo plazo, además de que, como conservadores en materia fiscal, se oponen a una mayor intervención del Gobierno en la economía. EFE

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