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Simple Plan salta con Barcelona en un concierto de nuevos y viejos sonidos

Arnau Serra

Barcelona, 15 nov (EFE).- El grupo canadiense Simple Plan ha demostrado esta noche en la pequeña sala barcelonesa del Sant Jordi Club por qué su punk-pop engancha tanto al joven público que acude a dejarse la voz en sus directos, con una intensa actuación de hora y media para presentar su último trabajo, "Simple Plan".

En el primero de los dos conciertos que ofrecerá la banda en España -mañana domingo actúan en Bilbao- no han faltado los clásicos que les hicieron subir a lo más alto de las listas de ventas desde que sacaron su primer álbum de estudio en 2002.

Como ya vienen haciendo a lo largo de esta gira, "Generation" ha arrancado con fuerza el inicio de la actuación, seguida por "Take my hand", ambos temas del nuevo disco, que marcan el ligero giro sonoro del grupo.

Algo ha cambiado en el estilo habitual que definía a la formación de Montreal con su tercer trabajo de estudio, que salió a la venta el pasado mes de febrero, con una apuesta para escribir un sonido más rockero, o más pop, abandonando ligeramente las raíces del punk que han marcado su trayectoria.

Pero el público, básicamente adolescente y femenino, esperaba también los éxitos que cantaron hace dos años cuando Simple Plan visitó Barcelona para presentar su álbum de consolidación, "Still not getting any…".

Ahí estaban "Shut up!" y "Jump" para hacer saltar aún más a la joven audiencia, que en algunos casos llevaba la noche entera haciendo cola, en la que los gritos histéricos e incluso algún desmayo eran señal de que por ahí andaban sus ídolos.

El primer sencillo del último disco, "When I'm gone", ha precedido a una de las canciones más esperadas, el ya clásico "Addicted", del primer álbum de Simple Plan, "No pads, no helmets… Just balls".

En la tónica de intercalar nuevos temas con éxitos anteriores, "The end" ha ido acompañada del "Me against the world" del segundo álbum.

Bouvier, Stinco, Lefebvre, Comeau y Desrosiers estaban dispuestos a recordar que estaban ahí presentando el álbum homónimo al grupo, y así han encadenado tres nuevas canciones seguidas: "Your love is a lie", "Time to say goodbye" y "Save you".

Era luego el turno de la bella "Promise", del segundo álbum, que ha acabado de dejar afónico al público, más de 2.000 personas en la pequeña sala vecina del Palau Sant Jordi.

La audiencia la esperaba, y la guitarra inconfundible de "Welcome to my life" ha demostrado ser uno de los símbolos, sello incondicional de la marca Simple Plan.

Para rematarlo, la muy conocida "I'd do anything", que, efectivamente, no suena igual que el nuevo sonido por el que apuestan los canadienses.

Simple Plan sabe conectar con el público; las invitaciones a cantar al unísono, a corear, a responder el diálogo pista-escenario, son tics de experiencia de un grupo que se formó hace menos de diez años.

Ha puesto fin a la actuación el inconfundible sonido de los temas de siempre, "Untitled", "I'm just a kid" y "Perfect", con la que se ha despedido la banda, que mañana visita a Bilbao para culminar su breve paso por España. EFE

asp/jf/ap