Quantcast

Praga muestra polémica exposición callejera con caras del régimen totalitario

Gustavo Monge

Praga, 14 nov (EFE).- Praga es escenario de una polémica exposición callejera llamada "Los rostros del poder", que muestra a algunos de los artífices del mecanismo totalitario durante el régimen comunista checoslovaco (1948-1989).

Cerca de treinta altos funcionarios de aquel temido aparato de represión, conocido como "Statni Bezpecnost" (STB), aparecen en la Plaza de Venceslao de la capital checa, retratados junto a su historial de servicio, donde no faltan los principales hitos en la construcción del poderoso sistema que duró cuatro décadas.

"Este era un auténtico maleante", indica con desprecio una mujer de mediana edad, que prefiere permanecer en el anonimato, tras ojear el rostro del oficial Bohumil Carda, nacido en 3 de diciembre de 1928 y que fue condecorado por la Unión Soviética.

Confrontados con el doloroso episodio de un pasado reciente, la mayoría de los checos adoptan sin embargo una actitud conciliadora, mezcla de pesadumbre y estoicismo, pero sin levantar el dedo acusador.

"Quizás falta alguien, pero… qué podría decirle de esto?", indicó otro anciano con una mueca a mitad de camino entre sonrisa y gesto de asco o estupor.

Los retratados, la mayoría de los cuales se encuentra aún con vida, han sido puestos en el candelero por científicos del Instituto para el Estudio de los Regímenes Totalitarios (USTRCR), que se encargan de trabajar la memoria histórica.

El instituto, que ya sembró recientemente la polémica tras atribuir al escritor Milan Kundera una supuesta delación realizada en la década de 1950, ha inaugurado muestras similares en otras importantes ciudades de la República Checa.

Las reacciones de los paseantes por la Plaza Venceslao no se hicieron esperar, tras ser reconocidas muchos de los rostros, aunque lamentando también la ausencia de otros, quizás más prominentes aún, y que, según la opinión pública, todavía hoy campan a sus anchas por las diversas esferas del poder.

"Dolería mucho decir quiénes son los que faltan aquí", declaró otra mujer, quien con cierto tono de ironía constató que "no están los grandes".

"Esta es una nación llena de 'stebaky' (vocablo coloquial para referirse a los agentes y colaboradores de la STB)", añadió también.

Desde la toma del poder por los comunistas en febrero de 1948, el Ministerio del Interior quedó configurado como herramienta de represión al servicio de la formación izquierdista, entonces encabezada por Klement Gottwald.

Además de "la lucha contra las fuerzas vencidas de la burguesía y de Occidente", cada vez se ponía más énfasis en el trabajo de contraespionaje, según el USTRCR.

Dicho contraespionaje tenía como objetivos la lucha con los espías y organizaciones extranjeras con presencia en Checoslovaquia, contra el "enemigo interno" y contra el sabotaje y la delincuencia económica.

Como "enemigo interno" se catalogaron entonces todos los contactos que mantenía la emigración, las organizaciones con ideas contrarias al régimen (como el movimiento cívico-deportivo Sokol o las entidades religiosas), y personalidades de la vida social, económica y política antes del golpe de 1948, que resultaban incómodas.

En 1950, del Ministerio del Interior se desgajó el Ministerio para la Seguridad Nacional, y la policía política comunista pasó a tener vida propia en el seno de ese nuevo resorte, desde el que se perseguía al "enemigo interno" con virulencia, sobre todo en la década de los 50.

"Hay muchos comunistas en el Parlamento, incluido el señor Topolanek (primer ministro del Gobierno de coalición de centro derecha). El también era un hijo del comunismo que realizó esta atrocidad. El es también responsable", señaló un hombre mayor que militó durante años en el Partido y luego se salió. EFE

gm/wr/ll

(foto)