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La baja de Nadal termina con la obsesión argentina por la pista rápida

Buenos Aires, 11 nov (EFE).- La gran obsesión argentina por disputar ante España la final de la Copa Davis sobre una pista rápida para desfavorecer al número uno del mundo, Rafael Nadal, el rey de la tierra batida, se ha terminado tras la confirmación de su baja por lesión.

Se daba por seguro que, tras el primer entrenamiento que los argentinos efectuaron el lunes sobre la superficie sintética montada en el estadio Polideportivo de Mar del Plata, el capitán local, Alberto Mancini, solicitaría que le agregaran una nueva capa de resinas acrílicas para hacerla más veloz.

El entrenamiento se efectuó horas después de que Nadal anunció en España que no está en condiciones de participar en la serie decisiva y, al finalizar, no hubo petición alguna para llevar al límite admitido por la Federación Internacional (ITF) la rapidez del piso de color azul claro montado por la empresa española Composan.

Argentina disputó sobre tierra batida todos sus partidos de la Copa Davis en casa en los 87 años de participación en el torneo.

Pero tras superar las semifinales de este año ante Rusia, los argentinos decidieron terminar con esa tradición y jugar sobre una carpeta sintética y bajo techo, fundamentalmente para frenar a Nadal.

David Nalbandian, número uno del tenis argentino, eligió la ciudad de Córdoba, capital de su provincia natal, como sede del choque decisivo, porque además de contar con las posibilidades de efectuar esos cambios, está situada a 600 metros sobre el nivel del mar.

Pero la postulación de Mar del Plata como sede alternativa permitió que la decisión fuera tomada por la ITF, que se decidió por esta ciudad, distante a 400 kilómetros al sur de Buenos Aires, sobre la costa del Atlántico.

Esto enfureció al jugador cordobés, que todavía pide explicaciones de por qué se presentaron dos posibilidades cuando es el equipo local el que decide en estos casos.

Cuando la delegación argentina llegó a Mar del Plata el lunes, el alcalde de la ciudad, Gustavo Pulti, ofreció a sus miembros una recepción a la que Nalbandian no asistió. EFE

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