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Los vascos desaprueban que los inmigrantes se reúnan en los espacios públicos

Bilbao, 11 nov (EFE).- Una gran parte de la población vasca desaprueba que los inmigrantes se reúnan en plazas y espacios públicos, construyan templos para sus religiones y tengan centros de enseñanza propios.

Así lo indica la segunda parte del Barómetro 2008 elaborado por el Observatorio Vasco de Inmigración, Ikuspegi, que ha sido dado a conocer hoy en Bilbao y en el que se ha encuestado a más de 2.400 personas.

Según ha explicado el director de investigación de Ikuspegi, José Antonio Oleaga, "en general" los vascos "ven bien" que los extranjeros abran sus propios comercios, regenten sus establecimientos de alimentación, hablen entre sí en su idioma o vistan como en su país de origen.

No obstante, ha señalado que, cuando se les pregunta acerca de actividades relacionadas con cuestiones "más duras", como la educación, la religión o la forma de relacionarse, más de un 75% de los encuestados expresa su desacuerdo con esas prácticas.

En este sentido, Oleaga ha subrayado que "el gran agujero negro" de la visión de la inmigración por parte de los vascos está relacionado con el uso de los lugares públicos ya que "ven con recelo" que los inmigrantes se agrupen y utilicen los parques o plazas públicas.

"Se trata de un fenómeno transitorio e inevitable", ha remarcado el director de Ikuspegi, Xabier Aierdi, ya que los inmigrantes utilizan su tiempo de ocio para mantener los lazos con las personas de su mismo lugar de origen hasta que se asientan y se relacionan con los miembros de la sociedad a la que se han trasladado.

Este estudio revela también que a casi la mitad de los vascos les preocupa "especialmente" que la llegada de personas extranjeras pueda empeorar su seguridad.

"Es un estereotipo que se mantiene y que no hay forma de erradicar, pese a que la tasa de delincuencia en Euskadi sigue siendo la misma que hace diez años, cuando no había casi inmigrantes", ha precisado Oleaga.

Además, otra "leyenda social" que se mantiene respecto a anteriores encuestas, ha aclarado, es la idea de que los inmigrantes "vienen a aprovecharse de nuestro estado de bienestar social" a pesar de ser, según ha dicho Oleaga, un "estereotipo sin sustento".

En este sentido, más de un tercio de la población piensa que la llegada de inmigrantes puede afectarle negativamente a la hora de acceder a una ayuda social, encontrar vivienda o trabajo.

En cuanto al grado de integración, los colectivos del Magreb, Europa del Este y Asia aparecen como los menos integrados y hacia los que se dirigen los mayores prejuicios, por lo que resultan menos simpáticos.

A este respecto, destaca la escasa empatía que sienten los vascos hacia los estadounidenses, lo que, según ha explicado el director de investigación de Ikuspegi, es el resultado del alejamiento ideológico y no social o cultural como con el resto de colectivos.

La encuesta revela, asimismo, que los vascos guardan una buena imagen de los extranjeros, excepto en lo referente al machismo, ya que el 56% de los encuestados considera que los inmigrantes son más machistas que los vascos.

Preguntados por la convivencia, un 68% responde que prefiere vivir en un barrio donde la mayoría de sus vecinos sean personas de su misma raza, mientras que sólo un 7,5% se decanta por una zona donde la mayoría de residentes fuese de un grupo distinto al suyo. EFE

vd