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Maazel resalta las pasiones humanas en Luisa Miller con debut de M. Álvarez

Valencia, 10 nov (EFE).- El director Lorin Maaezel ha logrado resaltar las pasiones humanas en la ópera "Luis Miller", la segunda obra de la temporada 2008-2009 en el Palau de les Arts de Valencia, que ha supuesto un exitoso debut del tenor Marcelo Álvarez en el coliseo valenciano.

En el papel de Rodolfo, el argentino Marcelo Álvarez, que cosechó los aplausos más intensos del público, ha exhibido potencia vocal y cualidades dramáticas para dar vida a un personaje atormentado y atrapado por las intrigas de su entorno familiar, que pasa del enamoramiento a la desesperación por dar muerte a su amada.

A pesar de que el público no fue tan cálido con ella, la soprano griega Alexia Voulgaridou tuvo una notable actuación como Luisa, demostrando una alta flexibilidad para pasar de la tesitura belcantista y sumisa del primer acto al dramatismo del segundo y tercer acto, cuando renuncia al amor para salvar la vida de su padre.

El barítono Andrzej Dobber, que sustituyó al malagueño Carlos Álvarez de baja por laringitis, exhibió rotundidad y seguridad, aunque en el aria del primer acto tuvo un final dubitativo.

Muy aplaudida fue también la mezzosoprano María José Montiel, en una Federica pletórica y convincente, sobre todo en el duetto del primer acto con Federico.

Los dos bajos, Orlin Anastassov (conde de Walter) y Rafael Siwek (Vurm), dieron una lección de rotundidad en la perversidad de sus personajes.

El coro de la Generalitat, con su habitual alto nivel, tuvo una notable actuación representando a los campesinos, que dan fuerza dramática a la trama de amores imposibles, venganzas y muerte que sucede en un pueblo de las montañas del Tirol.

Lorin Maazel, al frente de la Orquesta de la Comunitat Valenciana, extrajo todos los matices a la partitura de esta ópera, que combina una instrumentación poderosa con un lenguaje descriptivo.

La escenografía reproducía una antigua maquinaria de tramoya teatral que sostenía un panel sobre el que, según las diferentes escenas, se proyectaban la contraposición oscuridad-luz de cuadros de Rembrant (La clase de anatomía, El toro desollado,…) para definir a los personajes malvados, y la belleza y serenidad de las muchachas de Veermer para identificar a los personajes humildes.

El panel constaba de 6 compartimentos o islas, que se iban abriendo y cerrando según transcurría la acción en casa de Miller o en el castillo de Walter, con una decoración tan convencional como efectiva.

La alternancia de los compartimentos permitía también que algunas de las escenas se realzaran en planos paralelos, con dobles de los personajes principales.

El montaje presentado en el Palau de les Arts, que no llegó a alcanzar el lleno, es una producción del Teatro Massimo de Palermo, con dirección de escena a cargo de Lamberto Puggelli, escenografía y vestuario de Luisa Spinatelli e iluminación de Bruno Ciulli.

Para componer el melodrama "Luisa Miller", Verdi utilizó un libreto de Salvatore Cammarano, basado en la obra "Kabale und Liebe" (Intriga y amor) de Friedrich von Schiller.

Se trata de una ópera de transición en la producción de Verdi, ya que con ella dejó los temas históricos (Macbeth, Attila o Juana de Arco) para adentrarse en el terreno de las pasiones humanas. EFE

jc/mop