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Policía despeja carretera de activistas que bloqueaban el convoy de residuos

Berlín, 10 nov (EFE).- La policía alemana despejó hoy el último tramo de carretera hasta el cementerio nuclear de Gorleben (norte del país) en el que ocho activistas permanecían unidos a las pirámides de hormigón para impedir el paso de un convoy de residuos atómicos.

Tras horas de compleja tarea, los agentes lograron desalojar de los bloques a los antinucleares, en una nueva acción para detener el transporte de residuos procedentes de la planta de reprocesamiento de La Hague (Francia).

La acción de los activistas culminó una larga jornada de bloqueos y sentadas contra el convoy, que partió de la planta francesa el viernes y se vio obstaculizado en todo el trayecto por territorio alemán por masivas acciones de protesta y bloqueos por sorpresa.

El último tramo entre la vecina ciudad de Dannenberg y el cementerio, de unos 20 kilómetros por carretera, se caracterizó por continuos enfrentamientos en los que la policía alternó cargas contundentes con pacientes operaciones de llevarse, uno a uno, a rastras o en volandas a los manifestantes.

Los antidisturbios se toparon asimismo con decenas de tractores atravesados sobre la carretera, en otro intento por parar el convoy.

Después, apenas despejada la calzada, los activistas lograron burlar los controles policiales y aparecieron sobre el asfalto, unidos a las pirámides de hormigón.

El convoy de residuos había sido obstaculizado por todo tipo de acciones y protestas desde que entró en Alemania por el sur del país, el sábado, hasta llegar a Dannenberg, a 1.000 kilómetros al norte.

El transporte partió el viernes de la planta de reprocesamiento de Le Hague (Francia). Entonces era un convoy ferroviario formado por once vagones de residuos procedentes de centrales alemanas.

Llegó a Dannenberg con unas quince horas de retraso, la madrugada de domingo a lunes, y ahí fue trasladado a los camiones destinados a transportarlos por carretera a Gorleben, donde seguía hoy a última hora de la noche.

El convoy transporta 17 toneladas de residuos, vitrificados y herméticamente protegidos en los contenedores del tipo TN-85, de hasta un total de cien toneladas.

En el pasado, estos transportes generaron batallas campales entre manifestantes y antidisturbios, pero en los últimos años el movimiento antinuclear había perdido vigor. La de ahora fue la mayor movilización en contra de los transportes desde 2001.

El propósito de la canciller alemán, Angela Merkel, de revisar el plan de cierre de las plantas nucleares acordado por su predecesor, el socialdemócrata Gerhard Schröder, ha revitalizado las protestas.

A ello se une varias averías registradas en otro depósito nuclear, en Asse, asimismo catalogado de provisional como Gorleben, sin que hasta ahora se haya decidido la ubicación de un cementerio definitivo. EFE

gc/may

(Con fotos)