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Acciones sorpresa y sentadas masivas "eternizan" llegada del convoy residuos

Gemma Casadevall

Berlín, 10 nov (EFE).- Acciones sorpresa de activistas y sentadas masivas de manifestantes antinucleares bloquearon hoy durante horas el convoy de residuos atómicos hasta al cementerio de Gorleben (norte de Alemania), que quedó detenido mientras la policía limpiaba una y otra vez la calzada de obstáculos.

El último tramo entre la ciudad de Dannenberg y el depósito, unos 20 kilómetros por carretera, se caracterizó por continuos enfrentamientos entre activistas y policía, la cual alternó las cargas con pacientes operaciones de sacar, uno a uno, a rastras o en volandas a los manifestantes.

Un millar de antinucleares mantuvieron durante horas una sentada a las puertas mismas del cementerio, hasta que hacia el mediodía los antidisturbios empezaron a desalojarlos.

Luego, apenas despejada la calzada, tres activistas más lograron burlar los controles policiales y aparecieron sobre el asfalto, en un tramo de esa única carretera a Gorleben, portando una pirámide de hormigón.

"Vamos a eternizar la operación. Más que eso no lograremos. Pero cuanto más demoremos o entretengamos el paso del convoy mayor nuestra victoria", explicó a EFE Sören Janssen, del colectivo "Wir Klimaretter" -"Nosotros, los salvadores del clima-, una entre las numerosas organizaciones que participan en las protestas.

"Han venido con energía renovada y algunos han mostrado un potencial de violencia con el que no contábamos", afirmó Detlef Jenger, portavoz policial.

La gran mayoría de los participantes en la sentada se dejaron desalojar, no obstante, sin oponer resistencia y los activistas que aparecieron con la pirámide de hormigón demostraron más creatividad que agresividad.

El convoy de residuos ha tenido que salvar todo tipo de obstáculos desde que entró en Alemania, por el sur del país, hasta llegar a Dannenberg, a 1.000 kilómetros al norte.

El transporte partió el viernes de la planta de reprocesamiento de Le Hague (Francia). Entonces era un convoy ferroviario formado por once vagones de residuos procedentes de centrales alemanas.

Llegó a Dannenberg con unas quince horas de retraso, la madrugada de domingo a lunes y ahí fue trasladado a los camiones destinados a transportarlos por carretera a Gorleben.

La primera acción de bloqueo sorpresa la protagonizaron ya el viernes tres activistas adheridos con cemento en las vías.

Ya en el estado de Baja Sajonia, donde está Gorleben, la policía cargó repetidamente contra centenares activistas apostados sobre las vías, a lo que siguieron disturbios por los bosques vecinos.

El convoy transporta 17 toneladas de residuos, vitrificados y herméticamente protegidos en los contenedores del tipo TN-85 de hasta un total de cien toneladas.

Según las autoridades, estos contenedores son más seguros que los de la anterior generación, los llamados "Castor". Pero la organización Greenpeace afirmó, tras realizar las mediciones parciales en la estación de Dannenberg, que su nivel de radiactividad era un 40 por ciento mayor que con sus predecesores.

La policía había preparado un dispositivos de 16.000 agentes para asegurarse un transporte sin contratiempos En la región de Dannenberg se habían concentrado el sábado 16.000 antinucleares, la mayor movilización en Alemania desde 2001.

En el pasado, estos transportes generaron batallas campales entre manifestantes y antidisturbios, pero en los últimos años el movimiento antinuclear había perdido capacidad de convocatoria.

El propósito de la canciller Angela Merkel de revisar el plan de cierre de las plantas nucleares acordado por su predecesor, el socialdemócrata Gerhard Schröder, ha revitalizado las protestas.

A ello se une las sucesivas averías registradas en otro depósito nuclear, en Asse, asimismo catalogado de provisional como Gorleben, sin que hasta ahora se haya decidido la ubicación de un futuro cementerio definitivo de sus residuos nucleares acumulados. EFE

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