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Llorente permite al Athletic comenzar aliviado una semana clave

Ramón Orosa

Bilbao, 10 nov (EFE).- El empate casi sobre el pitido final de un imponente Fernando Llorente en Mallorca ha permitido al Athletic Club comenzar aliviado una semana que se antoja clave en el devenir de la temporada del equipo bilbaíno.

El ariete nacido en Pamplona redondeó en el Ono Estadi un partido más que completo, pero no recibió el premio a su excelente trabajo hasta la jugada del 3-3 definitivo, nacida de un primoroso centro de Markel Susaeta.

Con ese tanto frenó la perniciosa dinámica que había llevado a su equipo a sumar cinco derrotas consecutivas, le evitó igualar la peor racha de su historia -seis partidos seguidos perdidos- y le cambió el ánimo de cara a una semana en la que tendrá que defender en Huelva su continuidad en la Copa del Rey y dirimir en San Mamés ante Osasuna quien se queda de colista tras la undécima jornada de liga.

Ese postrer tanto del espigado delantero le sirvió al Athletic también para no caer en la última plaza de la tabla, a la que se hubiese desplomado de no puntuar en Palma por tener peor diferencial de goles que el conjunto navarro.

No obstante, de la capital balear el equipo de Joaquín Caparrós, cuyo futuro dependía más del balance de la semana completa que del resultado en la última jornada, ha regresado no sólo con el rédito de un punto con mayor valor del de su incidencia en la tabla.

De Mallorca el Athletic ha vuelto con la constancia de que tiene un delantero centro de entidad, de que Llorente, como venía apuntando en las últimas semanas, sigue con la evolución positiva que iniciara la temporada pasada, un crecimiento que apunta a altura internacional, según se desprende también de la consideración de su juego que tiene Vicente del Bosque.

A nada que le ayuden sus compañeros algo más que lo que hacen y que logre más de respeto de unos arbitrajes que le penalizan demasiado, el rubio ariete está llamado a ser una de las referencias de la liga.

También certificó ayer el conjunto rojiblanco la recuperación de una pegada ante la meta rival que este curso había mostrado con cuentagotas. Aunque frente al Mallorca siguió mostrando una endeblez defensiva más propia de épocas anteriores que de la era Caparrós, que si algo había conseguido en su primer año en Bilbao era tapar el enorme boquete que en la retaguardia en años anteriores, en ataque la cosa mejora.

Probablemente de la solución de esa debilidad defensiva dependa lo que dé de sí el Athletic en un año que ha vuelto a las andadas, que vuelve a verse al filo del descenso, a pesar de lo interesante de parte de su plantilla y del buen juego con balón que es capaz de exhibir en algunos partidos, si bien de manera intermitente.

El Nuevo Colombino y un choque por todo lo bajo ante Osasuna serán los primeros exámenes para ver qué puede en los partidos del Athletic: si lo que es capaz de hacer hacia arriba apoyado en un ariete que empieza a dejar su impronta o lo que se deja atrás en un momento especialmente aciago para el portero y los centrales del equipo rojiblanco. EFE

ro/jag