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Melilla, de nuevo punto caliente de la inmigración ilegal tras años de calma

Madrid, 10 nov (EFE).- Después de tres años de relativa calma, la frontera de Melilla vuelve a ser un punto caliente de la inmigración irregular, con cinco avalanchas en las últimas dos semanas en la valla que separa España y Marruecos protagonizadas por inmigrantes subsaharianos que intentan entrar a la fuerza en territorio español.

Las inundaciones que sufrió Melilla el pasado 26 de octubre dejaron muy maltrecha la valla fronteriza que rodea la ciudad autónoma, lo que ha sido un acicate y un estímulo para los cientos de inmigrantes que esperan al otro lado de la frontera una oportunidad para introducirse en España.

A primera hora de esta mañana, cuando todavía no había amanecido, unos 150 subsaharianos han intentado en dos ocasiones, entrar a empujones a través del puesto fronterizo de Beni-Enzar, aunque ninguno de ellos ha conseguido su propósito tras ser repelidos por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y la policía marroquí.

El primer intento de entrada masivo en casi dos años se produjo el pasado 27 de octubre, apenas unas horas después de las fuertes lluvias sufridas por la ciudad.

Entonces, una treintena de inmigrantes subsaharianos trataron de introducirse a través de un arroyo.

Los subsaharianos aprovecharon que una de las compuertas del torrente estaba abierta por los daños sufridos a causa de las lluvias, para penetrar en la ciudad, objetivo que alguno de ellos consiguió.

Incidentes que se han repetido desde ese día en otras cuatro ocasiones en la valla fronteriza, provocando heridas a varios agentes de la Guardia Civil que intentaban detener las avalanchas.

La situación es, sin embargo, bien distinta a la que se vivió durante el verano de 2005 en Melilla y también en Ceuta, cuando centenares de inmigrantes malvivían en campamentos instalados en las montañas que rodean ambas ciudades.

En una serie de avalanchas sucesivas murieron al menos catorce inmigrantes irregulares, lo que obligó al Gobierno español a extremar las medidas de seguridad en las zonas limítrofes.

Se reforzaron las fronteras con unidades del Ejército, se recrecieron las vallas y en Melilla se instaló un tercer obstáculo, la denominada "sirga tridimensional", que hace prácticamente impermeable el perímetro fronterizo.

El Gobierno marroquí aumentó asimismo el número de efectivos desplazados en las fronteras y acordó también el recrecido de las alambradas próximas a Marruecos.

Tras el aumento de los controles en la frontera, la emigración subsahariana se desplazó hacia el sur, y Canarias se convirtió a lo largo de 2006 y hasta ahora en el punto de llegada de innumerables cayucos, que partían primero de Mauritania y después de Senegal. EFE

edr.doc/mlb