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Orejas baratas en tarde de toreo caro

Baldomero Cáceres Vegas

Lima, 9 nov (EFE).- Cinco orejas se cortaron hoy en la segunda corrida de toros de la Feria del Señor de los Milagros en Lima, en la que destacó el toreo cadencioso de José María Manzanares que se llevó dos apéndices del segundo de su lote.

– Ficha del festejo

Toros de Roberto Puga, desiguales de presentación y juego, de aparente juventud algunos. Fueron nobles el primero y tercero que no transmitieron. El segundo no descolgó y al que se ovacionó en el arrastre. Complicados en diversas medidas los restantes.

David Fandila "El Fandi": Estocada hasta el puño (dos orejas), entera trasera (silencio) y entera desprendida (silencio).

José María Manzanares: Entera desprendida y dos descabellos (ovación con saludos). Estocada entera (Dos orejas).

Alfonso Simpson: Estocada (oreja).

La plaza lució tres cuartos de su aforo cubierto en tarde soleada.

Simpson con una contusión en la clavícula no salió a matar al sexto. Se le diagnosticó una fractura de clavícula.

"El Fandi" y Manzanares salieron en hombros al final del festejo.

Una faena larga a un toro complicado hizo que el público de Lima se rindiera ante el toreo de José María Manzanares ante el quinto, un toro sin clase que no regalaba las embestidas.

El astado plantó cara, dibujando muletazos de mano baja, sobre todo por el pitón izquierdo que fueron un portento de temple, hechizo al que se someten los toros cuando la suavidad se impone a la violencia.

Exprimió las embestidas recelosas del de Puga y cosechó con ello el triunfo de un torero con clase, pero poderoso a la vez.

En su primero, el alicantino había estado aseado, cuidando siempre la estética y medido en los tiempos frente al soso ejemplar que tuvo clase pero falta de transmisión.

Los de pecho y los muletazos con la izquierda tuvieron categoría y dieron la dimensión del coleta que reaparecía en Lima tras una severa infección que lo obligó en la pasada temporada española a cortar su triunfal periplo.

"El Fandi" mató tres toros y cortó dos orejas. Su primero, segundo de la tarde, repetía con transmisión aunque le faltaba descolgar. El trasteo basado en su generosa entrega y rematado con tres roblesinas que calentaron al público, llegó tras dar en banderillas el espectáculo propio de su poderío en el segundo tercio de la lidia.

El segundo de su lote y el cuarto que mató por Simpson presentaron complicaciones. A regañadientes y sin clase embistió el cuarto, y rebañando, reponiendo y con evidente peligro el sexto. Expuso en este último pero, ante la evidencia, el público optó por pedirle que lo despachara cosa que hizo con efectividad.

Simpson tomó la alternativa y mostró ganas y condiciones, pero también cierta irregularidad en el manejo de la muleta ante un toro que no transmitía pero que tomaba la muleta con claridad.EFE

bc/wat/may

(con fotografías, audio y vídeo)