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20 coincide en dar respuesta conjunta a crisis pero no define propuestas

Sao Paulo, 9 nov (EFE).- Los países del G-20 concluyeron hoy su reunión anual con un consenso sobre la necesidad de enfrentar la crisis internacional de manera conjunta, pero sin una propuesta concreta sobre mayor regulación de los mercados financieros y otros asuntos planteados.

"Estamos ante una crisis global y por lo tanto se requiere una respuesta global", dijo en una rueda de prensa el secretario de Finanzas del Tesoro del Reino Unido, Stephen Timms.

Según el ministro brasileño de Hacienda, Guido Mantega, el G-20, formado por las mayores economías del mundo, entre desarrolladas y emergentes, salió de esta reunión de ministros de Finanzas y presidentes de los bancos centrales como "fuerte candidato" para ejercer la función de coordinador mundial de las acciones contra la crisis.

"Salgo convencido de que el mejor instrumento para enfrentar esta crisis es el G-20", explicó Mantega en la rueda de prensa, a la que también compareció el ministro de Finanzas de Sudáfrica, Trevor Manuel.

El G-20 está formado por los países del G-7 (EE.UU., Canadá, Japón, Alemania, Reino Unido, Italia y Francia), además de Arabia Saudí, Argentina, Australia, Brasil, China, Corea del Sur, India, Indonesia, México, Rusia, Sudáfrica y Turquía, más la Unión Europea (UE) como bloque.

Sobre las propuestas que se esperaban para la cumbre de gobernantes del G-20 que se celebrará el próximo sábado en Washington, Mantega dijo que "es difícil entrar en detalles".

"Vamos a desarrollar a lo largo de la semana una agenda de propuestas para llevar a la reunión de Washington", señaló el ministro brasileño.

Agregó que esa cita de jefes de Estado o de Gobierno del G-20 tendrá el "poder político" para definir una "propuesta ambiciosa" de cambios en la regulación de los mercados y en la reforma de los organismos multilaterales, pero aclaró que decisiones en ese sentido pueden tardar "uno, dos o tres meses".

Por eso, subrayó que "la crisis no puede esperar las reformas" y a manera de ejemplo dijo: "vamos a tener que cambiar la rueda del coche con el coche en movimiento".

Mantega anotó que "hay material suficiente para un avance en las propuestas de regulación" de los mercados y mencionó la "total concordancia" en la necesidad de que cada país adopte "políticas anti-cíclicas (fiscales y monetarias) de acuerdo a sus posibilidades para enfrentar la crisis".

"Las medidas tomadas no deben amenazar el equilibrio monetario y la situación inflacionaria de los países", advirtió, sin embargo, el titular brasileño de Hacienda, quien matizó que con la recesión mundial que puede ocurrir en 2009, "el peligro mayor es de deflación y no de inflación".

Los mismos conceptos fueron anotados en un comunicado conjunto de 17 puntos emitido al término de la reunión, en el que además se destaca que las instituciones de Bretton Woods (el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial) deben reformarse para que reflejen los cambios económicos del mundo y puedan "responder a desafíos futuros".

En ese sentido, el texto subraya que las economías emergentes deben tener "mayor voz y representación en esas instituciones".

Sin embargo, los ministros reconocieron que esa no será una tarea fácil porque algunos países se resisten a reducir sus cuotas de poder en el FMI, el Banco Mundial y otras instituciones como el G-7.

"Hay resistencia de países avanzados en el pequeño club del G-7 porque no quieren perder posiciones", dijo Mantega, quien no obstante destacó que Francia, hablando en nombre de la Unión Europea (UE), mostró en las reuniones en Sao Paulo mayor disposición a esa apertura.

Por su parte, Manuel, el ministro sudafricano se refirió al G-7 como un "club pequeño" y enfatizó que "los emergentes deben ser parte de la solución" a la crisis actual. EFE

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(con fotografías)