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Oreja a colombiano Chica y mexicano Luceiro en Feria de la Virgen del Socorro

Santiago Morales

Valencia (Venezuela), 9 nov (EFE).- El rejoneador colombiano Andrés Chica y el mexicano Pedro Luceiro cortaron hoy una oreja cada uno en la primera corrida de toros mixta, segundo festejo de la Feria de la Virgen del Socorro de la ciudad venezolana de Valencia.

Los matadores de toros venezolanos José Acosta "Cerrajillas", Manolo Zapata y el rejoneador Francisco Javier Rodríguez pusieron voluntad, pero se fueron de vacío en esta ciudad del centro de su país, situada a 180 kilómetros al suroeste de Caracas.

Se lidiaron ocho toros, dos venezolanos de Santa Fé, bravos y astifinos, y seis colombianos del Capiro para rejones que dieron buen juego. Destacaron los lidiados en tercer, cuarto, quinto y sexto lugar.

La corrida duró cuatro horas, que a ratos resultó tediosa. La plaza registró un cuarto de entrada.

Cerrajillas: Silencio.

Zapata: Palmas tras aviso.

Luceiro: Pitos tras dos avisos y oreja.

Rodríguez: Vuelta y aviso.

Chica: Oreja y aviso.

Abrió plaza Cerrajillas, con un astifino colorao' que lanceó con gusto y lo llevó dos veces al caballo; estuvo aseado con la muleta, lo mató de pinchazo y estocada.

Zapata dibujó bellas verónicas, lo llevó con chicuelinas al paso a la cabalgadura. Asentada faena de muleta por ambos pitones al compás de la música, destacando el toreo al natural y una serie de redondos. Perdió la oreja con los aceros.

Luceiro, ataviado a la federica, castigó con los rejoncillos y clavó cinco farpas a una mano; intentó cinco veces con el rejón de muerte antes que le tocaran dos avisos.

El mexicano estuvo más entonado con los hierros de castigo en su segundo y acertó con rejón trasero de muerte. Oreja benevolente.

A Rodríguez le tocó un toro reservón. Intentó el lucimiento en el segundo tercio, adornó con banderillas largas y cortas que ovacionaron sus paisanos, el toro se echó y el caballero dio vuelta al ruedo.

El quinto embistió con fijeza, lo que aprovechó el rejoneador para mostrar la doma de sus caballos y clavar dos pares de banderillas a dos manos que ovacionó la concurrencia. Falló con el rejón de muerte y escuchó un aviso.

El rejoneador Chica toreó con majeza las largas embestidas de su primero. Brilló con rejoncillos y farpas y se adornó con las banderillas al violín y un par de cortas.

Mató desde la silla y le concedieron la oreja del toro aplaudido en el arrastre. No estuvo a la altura de su cuadra ni de otro toro bravo, lució bullidor sin poder redondear la tarde. Aviso. EFE

sm/ar/jrh/ib