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El último cabecilla de RAF podría salir de la cárcel por buena conducta

Berlín, 9 nov (EFE).- El última cabecilla de la extinta organización terrorista alemana Fracción del Ejército Rojo (RAF), Christian Klar, podría salir de la cárcel prematuramente a principios de 2009 por buena conducta.

El director de la penitenciaria donde cumple condena, en Bruchsal (sur de Alemania), Thomas Müller, ha atestiguado a favor del reo que éste ha tenido una "evolución positiva" y "buen comportamiento", informa el dominical "Bild am Sonntag".

El preso, de 56 años y en la cárcel desde 1982 tras ser condenado a cadena perpetua por múltiple asesinato, podría salir en libertad a principios del próximo año, apunta Müller.

Klar ha salido en lo que va de año catorce veces de la cárcel, bajo vigilancia, y siempre regresó "puntualmente, a la hora convenida de la tarde", testifica el director de la penitenciaría.

El ex cabecilla de la RAF fue detenido en 1982 por su implicación en el secuestro y asesinato del presidente de la patronal, Hanns Martin Schleyer, la muerte del fiscal federal Siegfried Buback y del presidente del Dresdner Bank, Jürgen Ponto.

El año pasado solicitó un indulto al presidente del país, Horst Köhler, pero le fue denegado.

Klar fue uno de los responsables de la llamada segunda generación de la RAF, la banda fundada por Andreas Baader y Ulrike Meinhof.

A ese periodo corresponde la etapa más mortífera de la organización terrorista, el denominado "Otoño de 1977", con los asesinatos de Schleyer, Buback y Ponto, entre otros, y también la muerte en la prisión de Stammheim de varios de sus líderes fundadores.

La RAF, fundada en 1972, se autodisolvió en 1998 con un lacónico comunicado en que informaba de que dejaba la lucha armada.

En sus dos décadas y media de actividad, la RAF se cobró 36 vidas humanas, cuya responsabilidad asumió la organización como "acciones colectivas".

La autoría de algunos de estos atentados sigue sin haberse esclarecido, cuestión que ha dificultado la excarcelación de algunos de sus antiguos presos, como Klar, así como el hecho de que no pidieron perdón explícitamente a sus víctimas o familiares.

En el caso de Klar, se unió a ello el hecho de que, a mediados del año pasado, envió a una conferencia que organizaba el diario marxista "Junge Welt" (Mundo Joven) un mensaje en el que expresaba su esperanza de que llegara el momento "de derrotar los planes del capital y abrir la puerta a otro futuro diferente". EFE

gc/cbm