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Activistas encadenados obstaculizan el convoy de residuos nucleares

(actualiza acción de bloqueo y otros detalles)

Berlín, 8 nov (EFE).- Activistas antinucleares, encadenados a una vía ferroviaria, cerraron durante todo el sábado el paso de un convoy de residuos nucleares desde Francia al cementerio atómico de Gorleben (norte de Alemania), donde unos 14.000 manifestantes se concentraron para protestar contra ese transporte.

A última hora del sábado, la policía había desprendido de los raíles a un tercer manifestante antinuclear, mientras seguían con las tareas para retirar a los otros dos, amarrados con cadenas y cemento a la vía.

La acción provocó un retraso considerable al convoy, que debería haber entrado en territorio alemán por el estado de Renania Palatinado (sur del país) a primera hora de la tarde del sábado, pero seguía detenido en la frontera ya bien entrada la noche.

En Gorbelen, a unos 1.000 kilómetros de distancia, más de 14.000 manifestantes, vecinos de la región y campesinos, flanqueados por centenares de tractores, mantuvieron sus protestas durante toda la jornada contra el convoy de los residuos, que partió ayer de la planta de reprocesamiento de La Hague (Francia).

La policía había actuado con contundencia ya a primera hora del sábado para disolver una primera acción de bloqueo en una carretera nacional, a lo que siguieron otras sentadas.

El convoy está formado por once vagones y transporta 17 toneladas de residuos.

Los bloqueos y encadenamientos a las vías se produjeron principalmente en las inmediaciones de la ciudad de Wörth, primera estación alemana del convoy, que debía seguir luego hacia Gorleben.

El último tramo, unos veinte kilómetros, entre la ciudad de Dannenberg y el cementerio, será el más complejo, puesto que los contenedores deberán ser trasladados del tren a un convoy de camiones para completar el trayecto por carretera.

Se trata del primer transporte desde hace dos años y la policía preparó un dispositivo de 16.000 agentes para proteger el convoy.

Desde la tarde del viernes habían ido llegando a Dannenberg manifestantes convocados por organizaciones antinucleares y el partido Los Verdes, decididos a mantener sus protestas hasta la llegada del convoy.

En el pasado, estos transportes iban acompañadas de grandes manifestaciones del colectivo antinuclear que en ocasiones generaron batallas campales contra la policía.

Luego, con la llegada al poder del canciller Gerhard Schröder, en 1999, las protestas cedieron al aprobar su gobierno roji-verde el plan gradual de abandono de la energía nuclear.

Ahora, el movimiento antinuclear se ha revitalizado ante el propósito de la canciller Angela Merkel de revisar el calendario previsto para el cierre de las plantas atómicas.

El cementerio de Gorleben fue construido en 1983 para acoger provisionalmente residuos de las plantas nucleares alemanas, a la espera de que se habilite un depósito definitivo, en algún emplazamiento aún no determinado.

Hasta ahora ha recibido once transportes de residuos, que quedan almacenados en una nave de 200 metros de largo por 40 de ancho.

El nuevo convoy está formado por contenedores del tipo TN-85, reforzados dado los altos niveles de radioactividad de las barillas de combustión, vitrificadas y herméticamente protegidas por una coraza de hasta cien toneladas de peso. EFE

gc/sv

(con foto)