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El gol, de repente un extraño

José Anselmo Moreno

Valladolid, 30 oct (EFE).- El gol estaba siendo la asignatura pendiente y la gran preocupación del Real Valladolid, ya que ningún delantero había marcado en toda la temporada y el equipo había logrado sólo un tanto en liga fuera de casa. Anoche metió cinco al Hércules. Apareció el gol, de repente un extraño.

La película "De repente un extraño" (Pacific Heights, 1990) fue escrita por Daniel Pyne, quien elaboró la historia basándose en unos hechos reales que le ocurrieron a su familia. La intriga del film es algo añadido. En el Real Valladolid esperan ahora que los goles de anoche en Alicante no sean también una fantasía.

Y es que parecía evidente que la plantilla vallisoletana no tenía esta temporada muchos goleadores, ni tampoco jugadores rápidos. Así las cosas, el equipo estaba en caída libre y con un punta de la cantera, Kike López, oficiando de ariete mientras dos delanteros puros (Ogbeche y Goitom) se quedaban fuera de las convocatorias. La crisis, pues, ya estaba servida.

Hasta anoche faltaba el gol. Faltaba también el sello fulgurante de la velocidad. Se añoraba a Joseba Llorente y a Sisi González. La conclusión era que este verano habían llegado futbolistas que no eran para el estilo de juego de Mendilibar.

Parecía que el nigeriano Bartolomew Ogbeche no valía y el sueco Henok Goitom pasaba por ser "una ruina" de fichaje. Sin embargo, la Copa del Rey ha tenido efectos balsámicos, ha sido como un oasis en medio de ese desierto goleador.

El Real Valladolid aprovechó el partido de ida de los dieciseisavos de final para darse un festín. Ogbeche y Goitom marcaron, el africano por partido doble. Y eso que el Hércules no era un rival cualquiera, pues está en la cabeza de la tabla en Segunda y sólo había encajado cuatro goles en toda la temporada.

A juicio de Mendilibar, el festival goleador de anoche, antes de afrontar un calendario muy crudo en noviembre, era lo que más necesitaba el equipo. El técnico vasco había avisado que "el gol es sólo una cuestión de rachas", pero tampoco esperaba lo de ayer.

"Estábamos preocupados, pero no solamente por Ogbeche y Goitom, es que no marcaba nadie. Esto nos vendrá muy bien a todos", sostiene Mendilibar, quien ahora espera "la misma intensidad" el próximo domingo ante el Sevilla.

El Real Valladolid ya había metido cinco goles este verano en partidos amistosos ante el Athletic Club y al Villarreal. Sin embargo, para constatar la última vez que el equipo de Zorrilla metió cinco tantos en un encuentro oficial de liga hay que remontarse a la temporada 2001-2002.

El Tenerife de Javier Clemente fue entonces la víctima en el estadio insular. Ese día los tinerfeños confirmaron su regreso a Segunda División y al Real Valladolid lo entrenaba Pepe Moré.

Aquella tarde, los goles fueron obra del actual jugador del Hércules Fernando Sales y de Luis García (ahora en el Atlético), quienes metieron dos tantos cada uno. Chema Jiménez hizo el quinto.

Sólo el lateral zurdo Alberto Marcos jugó aquel partido de quienes componen actualmente la plantilla del Real Valladolid. Paradójicamente, Marcos no iba a actuar anoche en el estadio Rico Pérez, pero tuvo que hacerlo en la segunda parte en sustitución del lesionado García Calvo.

Han pasado ocho temporadas desde aquella goleada al Tenerife. A pesar de haber batido todos los récords hace dos años en Segunda División, el Real Valladolid no había vuelto a marcar cinco goles en un partido oficial. Alicante fue esta vez el escenario de "la película". De repente un extraño, de repente el gol.