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Hoffenheim: el equipo del barrio sueña con ganar la Bundesliga

Itziar Reyero Arregui

Berlín, 27 oct (EFE).- El fútbol alemán saluda a su nuevo milagro, el recién ascendido Hoffenheim, un equipo de un barrio de 3.300 habitantes que se ha convertido en la gran revelación de los últimos tiempos en Alemania y que, en sólo nueve temporadas, ha pasado de militar en división regional a encabezar la Bundesliga.

La contundente victoria, el domingo, ante el Hamburgo (3-0) no es más que un nuevo capítulo de la meteórica carrera del Hoffenheim, un equipo de provincia fundado hace más de cien años en algún lugar de Baden-Württemberg, al suroeste de Alemania.

Con un juego vistoso al primer toque y muchos goles, este equipo desconocido que tiene su sede a treinta kilómetros de Heidelberg se ha ido ganando el respeto de todos, entre ellos del mismísimo 'kaiser' Franz Beckenbauer, quien hace unos días declaró a la prensa: "Al principio todos nos reímos, pero ahora hay que tomarles en serio, y mucho".

Las cifras no engañan: El Hoffenheim es el conjunto más goleador de la Bundesliga, con 24 dianas, y tiene en la delantera su mayor baluarte. El bosnio Vedad Ibisevic, máximo goleador, y el senegalés Demba Ba, conforman con 15 tantos la dupla de arietes más letal de Europa, por delante de la que forman en el Valencia David Villa y Juan Mata (13).

Junto a ellos destacan el mediapunta brasileño Carlos Eduardo, el bosnio Sejad Salihovic, el hispano-alemán Francisco Copado y el punta nigeriano Chinedu Obasi, que pese a perderse el inicio liguero por lesión, ya parece estar en forma y esta noche firmó los dos primeros goles ante el Hamburgo.

El ingeniero del equipo es Ralf Rangnick, ex entrenador del Schalke, Hannover y del Stuttgart, quien en 2006 decidió embarcarse en un proyecto de cinco años al frente de un equipo de Segunda División y que en pocos meses ha sabido dar con la pócima perfecta para alinear un once revelación.

Rangnick está escudado por el director deportivo del club, Bernhard Peters, doble campeón mundial como seleccionador nacional de Hockey, que prefirió iniciar esta aventura en Hoffenheim desechando incluso la oferta del todopoderoso Bayern de Klinsmann, equipo al que, por cierto, aventajan en cuatro puntos.

Pero en toda esta historia los mayores honores se los lleva el 'padre' de la criatura, Dietmar Hopp, multimillonario cofundador del gigante de software SAP, que, en 1989 y tras haber vestido la camiseta del Hoffenheim en los sesenta, se hizo cargo de su equipo de toda la vida con el único deseo de llevarlo a lo más alto del fútbol alemán.

En su empeño por lograr su objetivo, este 'mecenas' del fútbol lleva invertidos más de 20 millones de euros en nóminas, fichajes y en un centro de entrenamiento y formación para jóvenes.

A todo ello deber sumarse la construcción de un modernísimo estadio con capacidad para 40.000 espectadores, cuyo coste asciende a 60 millones de euros, y que no estará listo hasta el próximo febrero, por lo que los de Rangnick juegan de momento en la vecina Mannheim.

Pero a Hopp no le gusta que le comparen con el magnate ruso Roman Abramovich, quien ideó un equipo galáctico, el Chelsea, a golpe de talonario. Al contrario, el empresario alemán recuerda que no ha habido fichajes estrella y defiende que su proyecto se basa en la educación, la formación y el esfuerzo de todos los miembros del club.

Algo de razón no le falta, pues hay que tener en cuenta que en el verano pasado, tras conseguir el ascenso, no hubo lluvia de dinero y el club sólo se hizo con los servicios del defensa Andreas Beck, ex del Stuttgart.

Pese a su inesperado buen estreno en la categoría de oro -es el líder de la Bundesliga con 19 puntos en 9 jornadas-, desde el club siguen predicando con la modestia y afirman que su única aspiración es conseguir la permanencia en Primera.

Sin embargo, es inevitable que en Alemania ya se hable del Hoffenheim como aspirante al título después de que este modesto equipo haya firmado algunas de las victorias más espectaculares de la temporada: 3-0 ayer ante el Hamburgo, 4-1 contra el Borussia y 2-5 frente al Hannover.

Además, sus dos únicas derrotas también fueron un regalo para el aficionado y dejaron un buen puñado de goles: 5-4 y 5-2 ante el Werder Bremen y el Leverkusen, respectivamente.

Tras este impecable arranque en la División de honor del fútbol alemán, a muchos les viene a la memoria la hazaña del Kaiserlautern, el último recién ascendido que en 1998 ganó la Bundesliga en su vuelta entre los grandes.

Mientras tanto, en el barrio son muchos los que anhelan poder alzarse con un título en un futuro no muy lejano y tienen además el propio nombre de su parte, pues Hoffenheim viene a significar "lugar de la esperanza". Por todo ello y aunque aún es pronto para especular, todos confían en que la historia del club no sea sólo el bonito sueño de una noche de verano.