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Camacho no frena la dinámica perdedora de un equipo ya en profunda crisis

Fermín Zariquiegui

Pamplona, 26 oct (EFE).- La llegada de José Antonio Camacho al banquillo de Osasuna, hace dos jornadas, no ha frenado la dinámica perdedora de un equipo ya en profunda crisis, que sigue sin conocer la victoria tras ocho partidos y firma su peor inicio liguero de la historia al presentar unos números claros de descenso.

Los 4 puntos de los 24 posibles meten de lleno en problemas a un Osasuna que no ha conseguido reaccionar a pesar del relevo en el banquillo, aunque todavía no se ha cumplido el primer tercio del campeonato y quizá es pronto para extraer conclusiones del posible efecto Camacho.

El ex seleccionar nacional cogió el mando del equipo tras la sexta jornada, cuando el presidente 'rojillo', Patxi Izco, destituyó a José Ángel Ziganda a pesar de que el equipo no estaba en puestos de descenso, con 4 puntos en su haber de los 18 posibles.

Camacho suma dos derrotas consecutivas, además ante rivales directos como el Sporting y el Betis, en partidos en los que Osasuna no ha dado de síntomas de mejoría e incluso ha perdido lo mejor que tenía: su consistencia defensiva.

Con Ziganda, el equipo pamplonés había encajado 4 goles en 6 partidos, mientras que con Camacho suma 4 goles en contra en 2 partidos, los 4 a balón parado y tras inocentes fallos 'rojillos' (regalo del portero Ricardo López y penalti y expulsión de Roversio Rodrigues en Gijón, y un nuevo fallo del guardameta madrileño y de la barrera navarra anoche contra el Betis en Pamplona).

Camacho llegó a Osasuna con la principal tarea de proporcionar al equipo mejores prestaciones ofensivas, ya que con Ziganda los 'rojillos' había marcado 2 goles en 6 encuentros, pero el conjunto navarro sigue adoleciendo de una falta de pegada preocupante (1 gol a favor en los dos partidos con Camacho).

Además, tampoco está teniendo suerte con los arbitrajes (4 expulsiones en los primeros 7 partidos) y anoche fue perjudicado al anularle un gol legal al riojano Santi Ezquerro, tal y como se pudo comprobar por las imágenes de televisión.

El principal cambio introducido por Camacho ha sido el sistema de juego, al apostar por un 4-4-2 que se le resistió a Ziganda la pasada temporada (el técnico navarro empleaba un 4-2-3-1).

Sin embargo, la alineación de dos delanteros específicos (Kike Sola y Javier Portillo como titulares en los dos partidos de Camacho ante el Sporting y el Betis) no ha mejorado el juego 'rojillo', lo que ha puesto en evidencia la similitud de características de la nómina de delanteros.

Por ello y por la amplitud de la plantilla, aspecto que no gusta a Camacho, que siempre se ha decantado por un equipo con menos jugadores, se atisban movimientos en el mercado invernal, aunque la reacción no puede demorarse a enero y urge un cambio de dinámica y compromiso de los jugadores para no complicarse su novena temporada consecutiva en Primera División.

Además, a diferencia de otros equipos, Osasuna, que acumula tres derrotas consecutivas y se ha instalado en la ansiedad, todavía no ha hecho frente a los partidos consecutivos contra el Sevilla, Barcelona y Real Madrid, a los que se enfrentará justo al final de la primera vuelta y de la Liga.