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El experimento alemán de Cuba acaba por la puerta de atrás

José Luis Paniagua

La Habana, 21 oct (EFE).- Nueve meses después de que la Asociación de Fútbol de Cuba (AFC) anunciara la contratación del técnico Reinhold Fanz para dirigir a la selección, el experimento alemán del balompié cubano ha acabado en la salida del entrenador por la puerta de atrás, eso sí, gratis.

Fanz se ha marchado sin hacer ruido, con muchos meses de antelación a la espiración de su contrato en julio de 2010 y sin más polvareda que la levantada por un 'transcendido' con el que Granma, diario oficial del Partido Comunista de Cuba, informaba hoy de que el alemán volvía "definitivamente" a su país.

Ex entrenador, entre otros, del Fortuna Düsseldorf y del Eintracht de Fráncfort, Fanz apenas llegó a completar como seleccionador del equipo cubano la mitad de los partidos de las eliminatorias de la Concacaf del Mundial de Sudáfrica 2010.

Después del tercer partido, contra Guatemala en tierras centroamericanas, en el que Cuba perdió por un engañoso 4-1, la suerte del alemán estaba echada.

Fanz repetía en los pasillos del estadio Pedro Marrero, donde la selección cubana disputa sus partidos, que hasta el minuto 88 el equipo tuvo oportunidades de empatar ante el cuadro chapín, pero sus explicaciones se quedaron ahí.

Viajó a Estados Unidos para calentar el banco en el cuarto partido poco más, pues las decisiones técnicas fueron tomadas por el segundo de abordo, Raúl González Triana, un técnico que dirigió con tino a los equipos inferiores cubanos pero que no respondía al perfil que la AFC quería darle a su equipo.

La Asociación quería que Fanz dotara al seleccionado de una "disciplina táctica" y un carácter "competitivo" de los que carece en la actualidad.

Antes del partido de vuelta contra Guatemala, Granma lo dejó al descubierto como convidado de piedra en el vestuario antillano.

Hoy el mismo medio hacía balance de Fanz como el de un entrenador que no pudo concretar su objetivo "no solo ya de clasificar a Cuba para el Mundial sino de conseguir una buena faena en las eliminatorias", es decir, el mismo que han tenido todos los técnicos que han dirigido al equipo antillano en los últimos años.

Fanz estaba avisado de que esto podía suceder. En el momento de su contratación, el presidente de la AFC, Luis Hernández, indicó a Efe que Fanz sería el entrenador cubano mientras la selección estuviera "con vida dentro del mundial".

Como en los últimos 70 años, Cuba no estará en el Mundial y Fanz ya no es su técnico.

A pesar de la forma intempestiva en que el alemán ha acabado su aventura cubana, no recibirá indemnización ni pagos de ninguna clase.

Su contratación fue acordada a finales de enero como resultado de una larga cooperación entre los responsables del fútbol cubano y el Bonner SC, club de la cuarta división germana en la que venía desempeñando tareas técnicas.

El trato suponía que el Bonner correría con los gastos del técnico mientras que la AFC se encargaría de proveerle una casa, la alimentación y los medios necesarios para que realizara su trabajo.

Se puso al frente del equipo en marzo y la selección cubana superó la segunda fase con una victoria 4-3 ante Antigua y Barbuda en St. John's y un abultado 4-0 en La Habana, pero cuando las eliminatorias se pusieron serias y empezaron los partidos contra Trinidad y Tobago, Estados Unidos y Guatemala las cosas cambiaron.

Fanz aseguró repetidamente que su equipo, aunque joven, tenía potencial de seguir creciendo, pero en el vestuario no todos estaban convencidos de su trabajo.

Además, alegó que tras el paso de los huracanes a principios de septiembre por Cuba prácticamente no pudo entrenar para preparar los partidos de vuelta contra Estados Unidos y Guatemala.

Ya no fue su problema. Fanz se enteró por Granma de que su situación desde el partido de Estados Unidos era pública y que había sido relegado a una ambigua posición de "asesor técnico" de la selección.

El partido disputado en La Habana el pasado 15 de octubre, dio un alegrón a la afición cubana, que vio como su equipo vencía 2-1 a Guatemala en su mejor presentación y fue el empujón definitivo para que Fanz saliera de Cuba por la puerta de atrás sin pena, sin gloria y sin dar explicaciones.