Redacción del plan integral para las personas sin hogar en zaragoza

Los datos del Albergue Municipal corroboran que se mantiene y agudiza una tendencia de personas sin hogar decreciente, pero alertan de una cronificación de la pobreza.

Redacción Zaragoza 6 de junio de 2018

El centro cívico Estación del Norte ha acogido la Jornada de retorno del proceso participativo que se ha llevado a cabo los últimos meses para la elaboración del Plan Integral para las personas sin hogar en Zaragoza. El encuentro ha sido inaugurado por la consejera de Derechos Sociales, Luisa Broto, quien ha agradecido el esfuerzo y la implicación de las más de cien personas que han aportado su experiencia, su visión y sus ideas para la redacción de esta iniciativa municipal.

Los primeros pasos del Plan comenzaron el 31 de enero de 2018, cuando se realizó la presentación del documento base, punto de partida desde el que se ha llevado a cabo el proceso participativo que ha contado con la experiencia de las entidades que conforman la Coordinadora de personas sin hogar, personas usuarias del Albergue y técnicos municipales. Un total de siete grupos de interés y 41 subgrupos han abordado en diferentes sesiones los elementos más significativos de este informe inicial y los pasos a seguir.

Fruto de este trabajo se han marcado cinco líneas de acción, 18 objetivos y 60 medidas que abordan el acceso a la vivienda, la prevención, la sensibilización, los cuidados y el trabajo interdisciplinar como aspectos clave. Además, también se ha puesto el foco en la mejora del conocimiento de los perfiles, la reorganización de recursos, la coordinación interinstitucional, la diversificación de ofertas, el desarrollo de itinerarios personalizados, la participación de las personas usuarios o la integración de la perspectiva de género como otros aspectos fundamentales.

En la Jornada de retorno del Proceso de indagación también ha participado el politólogo Albert Sales, que ha ofrecido la conferencia ¿Cómo reducir la exclusión residencial?. Asimismo, ha tenido lugar una mesa de expertos de la Acción Social en Zaragoza compuesta por Gustavo García, Ángel Sanz y Cristina García, que han debatido sobre políticas sociales, exclusión social y el papel de las las ongs y de la sociedad en la generación de hogar.

Líneas de trabajo: el género cómo eje transversal y la ampliación y flexibilización de recursos

La propuesta presentada hoy pone sobre la mesa medidas que van desde la prevención hasta la reducción de riesgos. Una de las líneas de trabajo es la creación de protocolos de desinstitucionalización interdepartamentales que eviten que las personas se queden en la calle tras altas sanitarias, salidas de prisión o de centros de protección de menores.

La sensibilización en centros educativos y la prevención en el ámbito familiar, con el objetivo de evitar o reducir situaciones de sinhogarismo derivadas de conflictos familiares, es una de las líneas de acción del Plan que también propone generar investigación y conocimiento mediante la creación de una becas a estudios monográficos sobre personas sin hogar en la Universidad de Zaragoza.

Otra de las medidas acordadas en los distintos grupos de trabajo es ampliar recursos y modelos de alojamiento que van desde experimentar otras formas de alojamiento de baja exigencia sin continuidad a revisión y flexibilización de la temporalidad de la estancia en los equipamientos, para facilitar procesos e itinerarios de inserción con apoyo y acompañamiento profesional.

El documento da una enorme importancia a la participación de las propias personas sin hogar mediante, por ejemplo, la aprobación de un Plan de Convivencia para el albergue en el que se establezcan fórmulas de participación activa de las personas sin hogar y a a considerar el género como eje transversal para dar respuestas para el sinhogarismo femenino.

Rejuvenecimiento de las personas sin hogar

Los datos del Albergue Municipal permiten corroborar que se mantiene y agudiza una tendencia decreciente iniciada en 2001 en el número de personas diferentes que utilizan este recurso del Ayuntamiento. El año 2017 registra el menor número de usuarios en los últimos 20 años: 1978 personas.

Atendiendo a la evolución de usuarios en el Albergue, los menores de 25 años supusieron el 17,7% del total (7,1% en 2016). Así, en 2017 se rompe una tendencia de constante envejecimiento (en este caso del colectivo de usuarios del Albergue) que venía produciéndose desde 2003. La población joven solo fue mayor que en 2017 en los años 2002 y anteriores. Las personas jóvenes de origen extranjero, además de su situación legal (irregular, asilo¿) como posible causa de su caída en el sinhogarismo, han sido también más vulnerables a la crisis económica y a la falta de empleo.

La estadística que se ha analizado en Zaragoza, tanto de personas en la calle (recuento nocturno que realiza Cruz Roja), como de personas en centros comunitarios (Albergue y Refugio), cifra en un 10% la presencia de mujeres. El hecho de que cada vez más centros y servicios atiendan a mujeres refleja ¿cierta feminización de la exclusión¿ si bien, por otra parte, puede interpretarse como un sector que comienza a ser atendido de forma especializada.

Una preocupación generalizada (no solo en Zaragoza) es la cronificación de las situaciones de muchas personas sin hogar tanto entre las que viven en la calle, como entre quienes se alojan en centros. Así, aquellas personas que se encontraban sin hogar cuando llegó la crisis, tienen muy difícil superar su situación, con los costes que ello supone de deterioro personal, físico y psíquico, de desmotivación y desarraigo.

Sinhogarismo oculto

El sinhogarismo de las mujeres es mucho más oculto e invisible, pues antes de verse abocadas a una situación de calle, acuden primeramente y tratan de agotar todas las redes informales, familiares o de amistad, fundamentalmente, evitando tener que acudir a albergues u otros dispositivos específicos para personas sin hogar. Pero las mujeres no son el único caso de situaciones de sinhogarismo oculto.

En los últimos años, y como consecuencia de la crisis económica, cayeron en situación de sinhogarismo personas que ya no respondían a los estereotipos más clásicos como lo son trabajadores pobres, desempleados, personas que han sufrido una ruptura familiar, familias en situación de pobreza severa o personas mayores.