Pese a que miles de personas se dan cita un día al año en ese pequeño
pueblo para ver cómo parten las piraguas, la riqueza de su entorno apenas es
conocida.
La
grandeza de
Arriondas queda eclipsada al sur por la majestuosidad de los Picos
de Europa y al norte por el pueblo costero de Ribadesella. Esto hace que el
municipio y su entorno, por donde discurren los
ríos Sella y Pilonga, se identifique
más como un sitio de paso que como enclave turístico. Pero también lo
convierten en un enclave acertado para moverse entre la playa y la montaña
durante unos días.
Para
empezar, todo
el concejo
de Parres está situado en una importante zona de yacimientos prehistóricos, con
las
cuevas de Los Azules y del Buxu, Les Pedroses y Tito Bustillo en
Ribadesella. El hallazgo más importante del municipio es
la cueva del
Taragañu, en la que se han encontrado piezas de las culturas Magdaleniense y
Aziliense.
La
villa de Arriondas tuvo un especial desarrollo a finales del siglo XIX y
principios del XX, debido al dinero de los 'indianos'. Los emigrantes que
regresaron a la zona desde América dejaron en estos valles algunas casonas
propias de grandes urbes. Era la forma de demostrar a los vecinos que habían
triunfado en el Nuevo Mundo.
De un
estilo distinto es
La Casona
de Bada, un municipio cercano a
Cangas de Onís, iniciada en el siglo XVI, pero
con reformas de los siglos XVII y XVIII. En su fachada se dan cita desde el
renacimiento hasta el barroco, con una puerta especialmente lograda, rematada
por un arco de medio punto.
En el pueblo de Nevares destaca otro importante
monumento,
La Torre y Palacio de Nevares, vinculada a la
familia de los Estrada y Cordero de Nevares, de quienes son testigo la
inscripción y escudo de armas del interior de la capilla. La Torre es de estilo
renacimiento-Barroco y data del siglo XVI-XVII, mientras que el resto del
Palacio es un añadido del siglo XVIII-XIX, ha sido restaurado por última vez en
el siglo XX.
Junto a
esta riqueza arquitectónica, llama la atención la
variedad de sus bosques. En
función de las épocas del año en que se visite, junto al verde constante de sus
prados, se pueden apreciar los distintos tonos de los robles o las hayas, que
conviven con abetos, pinos.
Al sur
de Arriondas está
Cangas de Onís, la que fuera primera sede del reino de
Asturias. Desde estas tierras se inició la reconquista de España y sus
iglesias, palacios y casonas dan testimonio de este hito histórico. Si en
Arriondas puede verse el perfil de los Picos de Europa, desde aquí uno se
enfrenta a sus paredes de tú a tú. Es el último vestigio de civilización antes
de unas rocas que no admiten la horizontalidad.
Entre
las novedades turísticas de la zona está el reformado
Palacio de Rubianes. Se trata de
un antiguo palacio de piedra, con su torre, su capilla y su molino,
reconvertido como hotel, con golf incluído, adaptado a las nuevas tecnologías,
con una restauración del año 2005. El hotel está cerca de Sardea, en el Concejo
de Piloña, y logra combinar un interior con todo el encanto de un antiguo
castillo, con unas vistas excepcionales en un valle alejado de la civilización,
en el que se respira naturaleza por los cuatro costados.
Si se
busca un alojamiento más sencillo, en el mismo Arriondas está el
Hotel
Vega del Sella, un local de precio asequible, con el encanto de una casita
de pueblo. La renovación que hicieron en el año 2004 permite pasar un fin de
semana agradable junto al casco urbano.