Europa Press 13 de julio de 2009

Y con algo de piedras y arena oscura regenerada está la playa de San Pedro en las cercanías de Marbella. Es una de las más concurridas pero no llega a estar tan masificada. Los servicios son similares a la playa del puerto deportivo pero su punto fuerte se concentra en su equilibrada relación calidad-precio y la oportunidad que ofrece para practicar el esquí acuático.
Ya dentro del núcleo urbano destaca la playa de la Fontanilla. A pesar de compartir la arena, oscura regenerada, con similares servicios con las demás playas urbanas, ésta es la más concurrida, debido en parte a que recorre un gran tramo del Paseo Marítimo.
Los aficionados al naturismo cuentan con una clara propuesta: la Playa de Cabopino, también conocida como Playa Artola. Es el único arenal nudista en todo el municipio marbellí y se encuentra en el paraje dunar protegido de Las Dunas de Artola, junto al término municipal de Fuengirola. Esta playa de arena fina y clara carece de de rocas y goza de las aguas más transparentes de Marbella.
Para los turistas que buscan soluciones alternativas a las playeras, el Paseo Marítimo y el Casco Antiguo
son dos opciones opuestas pero aconsejables para descubrir. La
modernidad del Paseo Marítimo choca con el aire a historia que se
respira en el Casco Antiguo, huella del estilo árabe que traza callejuelas estrechas y faltas de uniformidad. La Muralla de la Alcazaba, el Castillo, dibuja el perfil de lo que fue la fortaleza musulmana edificada en el Siglo X
por orden de Abderramán III para evitar nuevos levantamientos por parte
del pueblo y posibles ataques de los norteafricanos. Con el paso del
tiempo, la reconquista de los Reyes Católicos traería reformas a su estructura adecuándola a las armas de artillería.
Cerca de una de las áreas colindantes del Casco Antiguo, se encuentra el considerado mejor museo de olivos silvestres bonsái del mundo, el Museo del Bonsai, situado en el Parque Arroyo de la Represa. Hay ejemplares, como el Olivo Acebuche, que tienen más de 300 años de antigüedad.
Seña del reencuentro de la ciudad con la cultura cristiana, se erige la Iglesia de Nuestra Señora la Encarnación en la Plaza de la Iglesia, una de las más populares del centro. Esta preciosidad arquitectónica, construida en 1618, sirve de escenario de importantes conciertos de música clásica. Su estilo barroco, por fuera, cubre la planta basilical dividiéndola en tres naves y, por dentro, destaca su retablo mayor donde se encuentra la bella imagen del patrón de la ciudad, San Bernabé.
Otra huella del paso de los Reyes Católicos, centro de vida del señorío de aquella época, es la Plaza de los Naranjos, punto neurálgico del Casco Antiguo de Marbella. La demolición de un conjunto de casas y calles musulmanas abrió este espacio para desarrollar las actividades ciudadanas y civiles, características del estilo de vida castellano. El día irradia luz sobre sus jardines, sus adoquines siempre en buen estado y la destacada figura del busto del Rey Juan Carlos I, que consigue atraer gente por todos estos alrededores que además cuentan con una gran actividad comercial por sus numerosas tiendas. Mientras, la noche desprende el olor a azahar y a naranja de la plaza, proponiendo una gran oferta gastronómica al turista y una extensión amplia de terrazas donde refrescar el ánimo. En esta plaza se encuentra el Ayuntamiento, construido en el siglo XVI y ampliado en el XVIII. Aún más antiguo, está el edificio señorial de la Casa del Corregidor que llama la atención por su fachada gótica con ramalazos renacentistas.
Saliendo del Casco antiguo en dirección a Puerto Banús, los restos de una villa hispano-romana sorprenden al curioso llevándole a tiempos remotos del siglo I o II después de Cristo. A mediados del siglo pasado, estos tesoros arqueológicos fueron excavados y aún están expuestos como la Villa Romana de Río Verde, nombre que proviene del río junto al cual se alzaba. Un entramado de mosaicos forma el pavimento de esta estructura que contiene, a su vez, cinco habitaciones que rodean a lo que era el patio interior.
Sordo al paso del tiempo, el Paseo Marítimo con piso de mármol y albero recorre siete kilómetros de costa desde el final del Casco Antiguo, comenzando en Banana Beach hasta el puerto deportivo de Banús. A pocos metros, entre el reducido jardín botánico de variadas especies vegetales del Parque de la Alameda y la magnificencia moderna de este Paseo, se encuentra la Avenida del Mar, uno de los espacios urbanísticos más hermosos de la ciudad donde el visitante podrá contemplar varias esculturas hechas por Salvador Dalí y adquiridas por el ayuntamiento de Marbella.
Después de tanto empaparse de la cultura y belleza de la ciudad marbellí se abre el apetito y qué mejor que degustar de sus platos salados típicos como la fritura de pescado, las sardinas en espeto (asadas a la brasa), el gazpachuelo y el emblanco (sopa de pescado), e hincarle el diente dulce a las tortas de aceite, roscos de vino, borrachuelos, torrijas o churros.
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