Derroche de arte en Que flamenca Sóc!

Que flamenca Sóc!, es al fin y al cabo, un homenaje a lo mejor de nuestra cultura valenciana en todas sus vertientes: cultura popular, escritores y poetas valencianos, músicos y pintores que se verán sumergidos en esta amalgama musical que emociona y sorprende a todo el que lo ve.

Remei Zuriaga 30 de noviembre de 2017

Derroche de arte en Que flamenca Sóc!
Foto: Archivo

Si alguna vez pensaron que el flamenco es un arte exclusivo del sur, aciertan solo a medias. Es allí donde nació y es indudable la devoción que sienten los habitantes de aquellas tierras por él, pero no son los únicos.

La compañía Taconterra Dansa, formada por seis artistas valencianos, es un ejemplo de ello. Este huracán formado a base de música y baile, lleva el flamenco a su terreno con un curioso y original mestizaje: la fusión de los palos más folklóricos del flamenco con el folklore valenciano. Lo hacen con su primer espectáculo como compañía que está revolucionando todos los rincones de nuestra comunidad: Que flamenca sóc.

Este grupo de profesionales de la música y de la danza mezclan con gran maestría y naturalidad, estos dos estilos que para muchos de nosotros, parecen imposibles de casar. Cualquiera que asista a uno de sus espectáculos, se quedará atrapado con la perfecta unión entre la voz flamenca de Isabel Julve, y la voz del cantaor de cant d'estil Josep Aparici (Apa). Ambas aderezadas con la danza de las bailaoras valencianas Ana Lloris y Júlia Gimeno, y el armónico acompañamiento de la guitarra de Ricardo Esteve -director musical de la obra- y de Jesús Gimeno a la percusión.

Hace 11 años que Ana y Júlia, las dos bailaoras, creadoras y directoras de la compañía, se conocieron en Valencia en clase de flamenco. Sin embargo, fue sólo hace dos años que se juntaron en Madrid, ciudad en la que residen por sus actividades profesionales en el flamenco y decidieron crear la compañía y apostar por esta fusión.

"Llevamos casi 9 años viviendo fuera de Valencia, y se echa mucho de menos "la terreta". Aunque estamos inmersas en el flamenco y lo sentimos muy adentro, no somos andaluzas y las expresiones que tiene el cante flamenco, no siempre se sienten como propias...entonces pensamos en esta idea de bailar flamenco puro pero sin dejar de ser nosotras y poder cambiar un "ole tu" por un "xé que bo" si así lo sentíamos. Además, gracias a la raíz folklórica del flamenco, era de esperar que encontraríamos similitudes rítmicas y armónicas entre ambas músicas" explica Ana.

Una vez se lo comunicaron a su cantaora Isabel Julve, quién además de cantar, interpreta y toca majestuosamente las castañuelas, ella en seguida les presentó al resto del grupo, quienes conjuntamente habían trabajado en un disco que fue clave para el desarrollo y la selección de los temas: el disco de Apa "Cants i cants".

"Fue una ayuda imprescindible porque ellos ya tenían la investigación musical previamente hecha, escuchamos el disco
con detenimiento y seleccionamos partes que perfectamente casaban con palos flamencos que bailaríamos. Luego hicimos una exhaustiva exploración de letras populares flamencas y de cant d´estil, así como de letras de poetas y escritores andaluces y valencianos, que conjuntamente darían más sentido y propiedad a lo que estábamos creando".

El público que asiste a uno de los espectáculos de esta firma valenciana, queda impresionado ante la fusión tan heterogénea que se produce sobre el escenario. Tampoco faltará rescatar algunas de las tradiciones más populares de nuestra cultura a la hora de escuchar un intenso taconeo a ritmo de mascletà. Cultura, tradiciones populares, música, danza, creatividad, profesionalidad...ingredientes que se agitan en una coctelera de arte, y que dan como resultado la más exótica de las bebidas: Que flamenca sóc!

También es muy entrañable para nosotros, dice Isabel, el momento en el que los espectadores entienden que estamos contando, cantando y bailando, su vida y la de sus antepasados. Relatamos historias de la Malvarrosa, de los
ancianos, del mar...historias acompañadas de proyecciones de las pinturas de Sorolla, para así introducir unas Alegrías, palo del flamenco cuya temática principal es el mar. Todo está estudiado y perfectamente engranado.

Los compañeros de profesión les apoyan, y han entendido que Taconterra habla de cultura, folclore y tradición, pero desde un punto de vista muy original. No hacen flamenco ortodoxo, sino que tienen una visión valenciana de este género universal. Fusionan cantes típicos valencianos con fandangos de Huelva, verdiales, o bulerías, sin que la gente lo note. Es una fusión armónicamente perfecta. Además, debido al carácter popular de ambas músicas, existen muchos parelelismos entre ellas, pues las dos son parte del carácter y la idiosincrasia del pueblo. 

"Por ejemplo, comenta Isabel, en el flamenco existen los cantes que hablan del trabajo en el campo, son los "cantes de trilla" mientras que en el cant d'estil se les conocen como "cants de batre", pero ambos reflejan las mismas situaciones. También encontramos en los dos casos, cantes de gran capacidad donde no hay acompañamiento musical y sólo la voz es la protagonista, por eso en Que flamenca sóc podemos disfrutar de una magnífica batalla entre albaes y fandangos naturales" 

Taconterra es sin duda una compañía de danza que habla de tradiciones y de pasado, pero que vive en el mundo actual.
Cuestiones como la igualdad de género se trabajan desde el escenario, de manera muy artística. "Hay un momento en el que Isabel salía tendiendo, pero se lesionó la mano y comenzó a hacerlo APA. Luego se recuperó, pero decidimos que seguiría haciéndolo APA. Es una manera natural de promover la igualdad desde el escenario", dice Ana. 

Que flamenca Sóc!, es al fin y al cabo, un homenaje a lo mejor de nuestra cultura valenciana en todas sus vertientes: cultura popular, escritores y poetas valencianos, músicos y pintores que se verán sumergidos en esta amalgama musical que emociona y sorprende a todo el que lo ve. Una representación con la que Taconterra Dansa está recorriendo toda la Comunidad Valenciana y con la que pretenden dar el salto a otras comunidades e incluso al extranjero. Un espectáculo que nos embruja, con la fusión de sus ritmos, bailes, y cantes y que nos demuestra que el arte no conoce límites, ni fronteras.

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