El fallo de la Sección Primera le declara autor de un delito de violencia habitual y otro de maltrato en ámbito doméstico, dos delitos de amenazas y otros dos de lesiones. así como de los delitos de detención ilegal con agravante de reincidencia y de resistencia a la autoridad.
El procesado, un vecino de Llíria (Valencia), de 53 años y en prisión preventiva por esta causa desde el pasado mes de abril, deberá además indemnizar a su esposa con 3.000 euros, a su hijo con 1.000 euros y con otros 350 euros a cada uno de los dos agentes de la Policía Local de Burjassot que intervinieron en su detención.
Desde su divorcio en el año 2006, Elías V.M. estuvo manifestando a su ex mujer, Gregoria R.S., que, si ésta tenía nueva pareja, acabaría con ella y con sus dos hijos comunes.
El 14 de abril de 2009, el acusado, al saber que la mujer mantenía una nueva relación sentimental, le advirtió por teléfono de que era suya, que no podía ser de otro y que, si seguía con esta relación, mataría a sus hijos, a su hermana, a su nueva pareja y a ella misma, así como que cumpliría su amenaza si le denunciaba.
Al día siguiente, el hombre entró en el domicilio de la mujer, en la población de Burjassot, donde desarrollaba su trabajo como esteticista.
Allí, le dijo que iba a ser el último día de su vida, le arrebató el teléfono móvil de un manotazo y la obligó a que despidiera a la clienta a la que estaba atendiendo.
En el lugar también se encontraba uno de sus hijos comunes, de 19 años, que salió a un patio interior para pedir auxilio y al que su padre encerró con llave en aquel lugar impidiéndole así la salida.
Elías se dirigió después a Gregoria y afirmó que si llamaba a la policía firmaba su sentencia de muerte y que las órdenes de alejamiento de los jueces se las pasaba "por los huevos", al tiempo que la amenazaba de muerte.
En el momento en que la empezó a empujar, golpear y zarandear, apareció en el local una patrulla de la Policía Local, que no pudo impedir que el hombre, que la estaba asfixiando oprimiéndole el cuello, diera también un puñetazo a uno de los agentes.
Además, la mujer alertó a los policías de que su ex marido estaba a punto de sacar una pistola que portaba en una riñonera.
En ese momento, los agentes se abalanzaron sobre el sospechoso y le redujeron, para luego arrebatarle una pistola calibre 9-380 lista para su uso, un aparato de descarga eléctrica y, luego, en su vehículo, una escopeta con cañones recortados con dos cartuchos en la recámara.
La sentencia, que impone las costas al procesado, acuerda asimismo poner a disposición del Juzgado de Instrucción Número 4 de Paterna las armas y munición intervenidas al sujeto "a los efectos que se estimen convenientes" en las diligencias previas abiertas a éste por un delito de tenencia ilícita de armas.