Santanderina de 34 años fallece tras prenderse su ropa, accidentalmente, con un cigarrillo

La víctima, todavía consciente, y a pesar de las gravísimas quemaduras que había sufrido, consiguió explicar que se había prendido el vestido por accidente con el cigarro que estaba fumando.

Alfonso Mata 5 de septiembre de 2017

Una joven santanderina de 34 años falleció el pasado viernes en la Unidad de Grandes Quemados del Hospital de Cruces (Vizcaya), tras una semana luchando por su vida. 

La víctima era farmacéutica de profesión y sufrió graves quemaduras por todo el cuerpo, excepto en el rostro, durante la madrugada del sábado 26 de agosto. Esa noche la joven acudió a un bar de la calle José María González Trevilla, en el corazón del barrio santanderino de Valdenoja, y pidió una consumación.

A los pocos minutos, la mujer salió a un patio trasero para disfrutar de un cigarrillo mientras acababa su copa.

Tras un rato, la joven irrumpió de nuevo en el pub pidiendo auxilio. Estaba prácticamente desnuda, con graves quemaduras por todo el cuerpo y con la espalda cubierta aún por la llamas.

El dueño del local y uno de los clientes acudieron en su ayuda y trataron de aliviarla colocándola trapos húmedos. 

Entre los dos hombres consiguieron sofocar los últimos restos de llamas sobre su cuerpo.

La víctima, todavía consciente, y a pesar de las gravísimas quemaduras que había sufrido, consiguió explicar que se había prendido el vestido por accidente con el cigarro que estaba fumando.

Los primeros indicios apuntan a que la joven se quedó dormida mientras estaba sola en la calle a causa de la medicación que estaba tomando para combatir unos fuertes dolores en la espalda.

Cuando los agentes llegaron al bar se encontraron con la víctima sentada en el suelo, junto a la barra, totalmente desnuda a excepción del calzado y un collar, que fue lo único que no fue consumido por el fuego.

La joven fue trasladada de urgencia al Hospital de Valdecilla. 

Allí, los servicios médicos del centro cántabro decidieron trasladar a la mujer al Hospital de Cruces para que fuera tratada de las quemaduras de segundo y tercer grado que padecía en la Unidad de Grandes Quemados del centro hospitalario vizcaíno.

La joven santanderina permaneció en el hospital hasta el viernes pasado, 1 de septiembre, donde falleció a consecuencia de las graves quemaduras sufridas, tal y como aseguran desde páginas de ABC

 Por el momento no se ha abierto investigación alguna ya que todos los indicios recogidos por los agentes de policía apuntan a que fue un golpe de mala suerte.