Julia Navarro: "Los políticos solo son reflejo de la sociedad"

Las playas, los trenes, los autobuses se han llenado de su nueva novela,"Historia de un canalla". Un protagonista absolutamente despreciable, como muchos de los que nos podemos encontrar en nuestra vida real y no solo entre las páginas de ficción de un libro.

María Villardón 8 de julio de 2016

¿Estás preparada para ver la novela en todas las cestas de la playa?

(Ríe) Da una enorme alegría cuando ves a alguien que lleva el libro bajo el brazo, es una satisfacción que los lectores una vez más me hayan querido acompañar.

En la novela el protagonista, Thomas Spencer, es realmente un señor despreciable, Julia.

Es un libro que es un viaja a la parte más oscura y recóndita del ser humano, es esa zona que nadie enseña y que si pudiéramos leer detrás de la mirada de los otros o ellos pudieran mirar la nuestra, a lo mejor, todos nos llevaríamos más de un susto. ¿Qué sucede? Que aquí el lector desde la primera línea sabe cómo es el personaje porque aparece ante él sin máscara y ve esa parte oscura, eso hace que se amplifique ante los ojos del lector ese viaje al fondo del mal que he querido hacer en esta novela. Es un viaje muy literario y que ya han emprendido otros autores en la historia de la literatura.

Un personaje despreciable que tiene la capacidad de discernir entre el bien y el mal, como muchos malévolos.

Es que la gente que hace el mal lo sabe, a no ser que sea un enfermo. No nos escandalicemos por cómo es Thomas Spencer porque no es ni mejor, ni peor que muchas personas que andan por ahí, solo que la civilización es un baile de máscaras. Todos salimos a diario con máscara para poder relacionarnos con los demás. Insisto, si pudiéramos ver tras la mirada de otros, quizá nos encontráramos con que hay muchos Thomas Spencer en la vida.

Si te pones a pensar así.... ¡No nos fiaríamos de nadie!

Bueno, creo que sí, hay que ser positivos y creer que hay gente estupenda por la vida, pero hay otra que tiene esa parte oscura. No somos ángeles y hay personas con esa parte oscura más extensa dentro de su alma y gente con una bonhomía mayor. En definitiva el humano es un ser complejo, un cúmulo de circunstancias, de emociones, sentimientos... En este caso lo que pasa es que el lector ya sabe cómo es Thomas, no hay engaños.

Hablas de periodismo y de lo complicado de esta profesión. Razón no te falta.

Sí, lo es, es complicado sobre todo defender la independencia, a mí me parece que defender esto es la primera batalla que debe librar el periodista.

Hay un personaje que se llama Bob que lo pinta todo muy crudo en el periodismo y cómo ha habido colegas que han caído cuando han intentado tomar ese pulso con el poder.

Insisto, es una novela en blanco y negro, una novela sobre las cosas positivas y negativas no solo del ser humano sino de la sociedad en la que vivimos. Una novela en la que tenía un triple objetivo, por una parte ese viaje al fondo oscuro del ser humano, hacer un retrato de la sociedad en la que nos ha tocado vivir y por otra parte, una reflexión sobre la sociedad de la comunicación en la que nos hemos instalado. Las redes sociales han cambiado todo el paradigma de nuestra sociedad en los últimos años y eso nos ha transformado como sociedad e individuos. Y el papel del periodismo en esta sociedad hipercomunicada es algo en lo que creo que todos debemos reflexionar.

Los lectores, una vez que han leído el libro, ¿te han dado lecturas de la novela que no te habías planteado?

Cada lector es un mundo y hace una lectura distinta. Me he encontrado con lectores que me han dicho que lo han pasado fatal, que el personaje parecía tan realmente canalla que les cortaba la respiración. Otros me han dicho que estaban entusiasmados porque les había hecho reflexionar sobre la condición humana. Los lectores siempre dan opiniones distintas porque todos leemos de forma diferente y nos causa un efecto distinto, tiene mucho que ver también con el momento de la vida que se vive, qué le está pasando, etc Todo esto crea un cúmulo de reflexiones en cada lector.

¿Crees realmente que hay tantas zancadillas y trampas en política?

La política se trata, en teoría, de ponerse al servicio de los demás, es decir, de los ciudadanos para hacer cosas que mejoren su vida. Y hay gente que está en política por esa vocación y otros tienen otros impulsos, como el poder, el ansia de poder está en la naturaleza de los hombres desde el principio de los tiempos. ¿Hay zancadillas en política? Claro, ahí y entre los ingenieros, empleados de banca, obreros metalúrgicos... Ponerse zancadillas es algo que está en todos los ámbitos. No olvidemos además que los políticos solo son un reflejo de la sociedad, lo que pasa es que no nos queremos asomar en ese espejo porque no nos gusta lo que vemos. Pero los políticos no han venido de Marte, salen de la sociedad.