'Mi recuerdo es más fuerte que tu olvido', una magistral novela de secretos familiares

Una mujer que guarda un secreto. Un padre que lleva una doble vida. Un misterioso asesinato. La nueva y emocionante novela de Paloma Sánchez-Garnica, Premio Fernando Lara 2016

Que.es 5 de junio de 2016

Con una magnífica cadencia narrativa, vívidos diálogos y una intriga creciente digna de la mejor novela negra, Sánchez-Garnica teje una novela de amores, desamores y, sobre todo, de secretos familiares envenenados¸ de las cosas nunca dichas, esas que lastran la vida y no dejan respirar. Esta colosal novela indaga en lo más profundo de las emociones personales, aquellas que tienen que ver con nuestros propios orígenes, con la infancia y los engaños. Y, sobre todo, reflexiona sobre el perdón, el único sentimiento salvador. Es una historia sobre el sometimiento a las convenciones sociales y la cobardía a la hora de buscar el propio camino. 

La novela tiene una clara protagonista, Carlota, una víctima de esos secretos inconfesables, que se ha pasado la vida queriendo ser una persona distinta a la que era. Pero son tantas las historias que se van tejiendo alrededor de Carlota, que 'Mi recuerdo es más fuerte que tu olvido'  se convierte casi en una novela coral, con historias que entran y salen de la corriente principal como afluentes turbulentos. 

En la novela se habla también del maltrato de género, ese maltrato psicológico que se da en ciertos ambientes de las familias con alto poder adquisitivo y que se admite como normal; un maltrato que no suele salir en los periódicos y que se compone de malas palabras, falta de respeto, insultos o simple menosprecio. Se habla de la infelicidad forjada a golpe de cobardía, de hipocresía.
Otro aspecto interesante de la novela es la relación de incomprensión entre mujeres de distintas generaciones y de las relaciones, a veces muy tóxicas, entre madres e hijas. De las relaciones de pareja y las apariencias. Del conformismo y la aceptación de una vida desdichada cuando la felicidad está muchas veces al alcance de la mano y solo hay que ser lo suficientemente valiente como para agarrarla.

Aunque la novela se desarrolla en la actualidad, se sustenta en hechos ocurridos en los años 50, y que tienen mucho que ver con la situación de las mujeres en aquellos años, de su sometimiento económico, físico y social al marido y la frustración, y a veces la tragedia, que ello comportaba.

"¿No aguantan ahora y tienen todo a su favor? Cuando a una mujer le suceden estas cosas es muy complicado reconocer que estás en el infierno, no te puedes creer que eso te esté sucediendo a ti, y mucho menos decirlo al mundo. Eso decía ella, pobrecita mía... Sentía tanta vergüenza de lo que le
estaba pasando...".   

Infelicidad, desamor y violencia de género. La paternidad y la maternidad, las relaciones de pareja, el maltrato, la hipocresía social, las mentiras, la dictadura de las apariencias, y los secretos destructivos sobrevolándolo todo. Una magnífica historia sobre las emociones más primarias que no dejará a nadie indiferente. 

UNA LLAMADA CRUCIAL

Carlota Molina recibe de madrugada una llamada de su hermana, Julia Balmaseda. El padre de ambas, Clemente Balmaseda, se está muriendo y quiere ver a Carlota. Esta llamada, aparentemente normal, no lo es en absoluto en el caso de ambas. Porque esta es la primera vez que Julia y Carlota han cruzado palabra en su vida. 

Carlota conoció a su hermana cuando tenía seis años y Julia era un bebé en un cochecito que empujaba una mujer desconocida y su padre. Tuvo que pasar mucho tiempo para que Carlota descubriera que esa mujer y esa niña eran la verdadera familia de su padre y que ella solo era una hija ilegítima, una bastarda como la llamaban en el colegio, "un ser espurio merecedor de rechazo y compasión". A los 12 años Carlota descubrió la historia de su vida. Que su madre se enamoró de su padre a los 15 años y que desde entonces no había dejado de amarle, incluso cuando se casó con otra. Lo que nunca le ha explicado a Carlota es el porqué de esa boda, una boda que nunca pareció importar a su madre, mujer apática y extraña: "Que no estamos casados, bueno... qué le vamos a hacer, otras están peor". También entonces supo que tenía tres hermanos, dos chicos mayores y una hermana más pequeña. Lo único que alegraba la vida de Carlota era su abuela materna, Zenobia, una mujer dulce y fuerte con la que siempre mantuvo una relación muy especial. 

"Y fue entonces cuando se enteró de la enorme falacia en la que vivían, ella y su madre, una existencia paralela como actores secundarios de un esperpento, de una pantomima sostenida en el tiempo. Aquel día Carlota comprendió que toda su vida había sido un engaño y que su madre estaba tan enamorada de su padre que había sido incapaz de pensar con claridad sobre su futuro y sobre el de su hija, condicionando ambos a un destino incierto y cercenado". 

Esta situación ha convertido a Carlota en una mujer vulnerable, frágil, que arrastra un sentimiento de abandono imposible de superar. Las ausencias constantes de su padre compensadas con excusas y regalos no hicieron más que ahondar ese sentimiento. Cuando Carlota entró en la universidad y exigió a su padre que la reconociera, al menos para quitar de su partida de nacimiento esa lacra de "padre desconocido", Balmaseda se negó sin dar explicaciones. Pero el proceso siguió su curso y Carlota, por fin, pudo utilizar el apellido Balmaseda, aunque detrás del de su madre. Tras esto, la relación de Carlota y su padre se rompió para siempre.

Ahora, con más de cincuenta años, juez de profesión, independiente y solitaria, muerta ya su madre, mantiene, sin embargo, vivo el rencor que siempre sintió por aquella otra familia legítima que le quitó el amor de un padre y una vida como la de los demás.

UN SECRETO QUE LO CAMBIA TODO 
La llamada de Julia, su hermana desconocida es, pues, es un auténtico shock. Y más cuando, tras vencer todas sus prevenciones decide acudir al hospital y se encuentra con el rechazo de la mujer de su padre y, sobre todo, de su hermano mayor, Carlos, un personaje arrogante y grosero que la echa de la habitación con cajas destempladas. Así conoce a su otra familia, sus hermanos Carlos, Enrique y Julia y a la madre de los tres, Amalia, tan arrogante y grosera como su hijo. 

Pero hay algo fundamental que Carlota no sabe. Cuando Clemente Balmaseda pidió a su hija Julia que llamara a su hermana, también le hizo depositaria de un secreto terrible, la verdadera razón de que nunca se casara con la madre de Carlota y que lo hiciera con una mujer a la que no quería. Se lo ha contado a Julia por miedo de no tener tiempo de ser él mism o quien hable con Carlota. Pero el secreto es tan tremendo, tan inimaginable, tan doloroso, que Julia no se atreve a contárselo a su hermana con quien, por otra parte, y desde que Carlota acudiera al hospital, ha entablado una relación que se va consolidando poco a poco. 

Mientras, en el mundo de los Balmaseda, los secretos y las mentiras son los elementos que aglutinan sus vidas. Carlos está casado con Maribel. Es un matrimonio como tantos otros, pero el mal carácter de Carlos, su prepotencia, sus malos modos, lo han convertido en un infierno para su mujer. Por ello Maribel, todos los martes, se aleja de su vida anodina, marcada por un marido déspota y se deja llevar por la seducción de un hombre al que paga para sentirse la mujer más importante del mundo. Una relación que va a tener un desenlace fatal. 

Enrique, por su parte, abogado desligado de los negocios de la familia, lleva toda la vida enamorado de su cuñada sin atender al amor de su esposa. Y Julia está casada con Cayetano, un matrimonio estable, pero sin amor, sin pasión, sin ilusión. Porque, las vueltas que da la vida, de quien Cayetano ha estado siempre enamorado es de Carlota, sin saber que es hermana de su mujer. Una relación que fue truncada por los manejos de ambas familias. 

La creciente amistad de Julia y Carlota le enseña a esta que nada es como ella había imaginado. Julia le habla de la infelicidad que siempre ha existido en su casa, de su relación con sus hermanos, llena de reproches y enfrentamientos, de su sensación de ser invisible, del despotismo de Carlos, la indiferencia de su madre y la incomprensión de su padre. Y también de la imagen que tenía de Carlota. "Siempre has estado en mi vida como una sombra, sobre todo cuando comprendí tu existencia. De niña tenía miedo de que me quitases a mi padre, que no regresara a casa y se quedase contigo y con tu madre; era una sensación angustiosa que se mantuvo durante mucho tiempo. Sin embargo, con el paso de los años, tu sombra me la llegué a imaginar grata, un lugar donde tal vez podría llegar a protegerme". 

Carlota ha edificado su vida sobre unas creencias que están resultando falsas. Pero hay algo que va a volverlo todo del revés, una verdad inesperada, sorprendente, terrible, la razón de todo lo que nunca había entendido. Una verdad que no cree ser capaz de perdonar ni de comprender. 

"Comprendió de pronto que se pasaba la vida juzgando a los demás, declarando la inocencia o la culpabilidad de otros, esgrimiendo con naturalidad lo que era justo o injusto, lo legal y lo ilegal, lo legítimo e ilegítimo. Y, sin embargo, apenas había hecho examen de conciencia, creyéndose siempre víctima inmolada de todo y de todos. Cerró los ojos y tragó las lágrimas recordando, cuando ya su padre surcaba el vuelo hacia la muerte, aquella frase, la extraña frase que desgarró su conciencia: "El perdón es lo único que puede salvarte".