El tabaco de liar, una alternativa más peligrosa que los cigarrillos convencionales

Este martes se celebra el Día Mundial sin Tabaco, un hábito que deja más de 60.000 muertes al año y a las que contribuye activamente el tabaco de liar. Pese a lo que los fumadores piensan, esta alternativa NO es más natural ni engancha tanto como la convencional. ¡Mucho cuidado!

Qué.es 31 de mayo de 2016

Este martes, 31 de mayo, se celebra el Día Mundial sin Tabaco, una práctica que deja más de 60.000 muertes al año en España y que además supone un gran perjuicio económico a los fumadores: una cajetilla al día es el equivalente anual a tres meses de alquiler.

Ante la crisis económica, una gran mayoría de españoles se decantó por el tabaco de liar. Una alternativa mucho más barata para el fumador (hasta un 30%) y sobre la que existe una creencia popular que asegura que es menos dañina para la salud que los cigarrillos que se expenden en los estancos.

Pero... ¿Es realmente así? La Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ) alertó en el año 2014 que esa era una creencia errónea por los fumadores. ¿Por qué? Porque se aspira más monóxido de carbono que si se opta por un cigarrillo que viene en una cajetilla.

Según los datos de Separ, el monóxido de carbono presente en el tabaco de picadura es de 27,9 ppm frente a 21,4 ppm que tiene el convencional, algo que afecta directamente a las arterias de los fumadores y el responsable de patologías como infartos o anginas de pecho.

El tabaco de liar, además, cuenta con dosis importantes, según muchos expertos superiores, de nicotina y aditivos. Una cantidad difícil de reconocer para el fumador, ya que las marcas que fabrican esta alternativa no tienen la obligación de señalar su contenido de alquitrán, por ejemplo, uno de sus elementos más cancerígenos.

Otra de las mentiras que vende el tabaco de liar es que es más fácil de dejar que el convencional. NO ES CIERTO. En lo que si influye en el fumador es el número de cigarrillos que se fuman al día (18,5 de media a los 27,9 habituales) y en la forma de fumar: en el tabaco de liar se dan caladas más fuertes y largas.